lunes, 20 de septiembre de 2010

Capítulo 1.Gallinas New Hampshire. Una idea genial

 Nota: Este es un relato  verdadero, pero como es un poco extenso va a ir en capítulos.


 Carlos llegó  a  casa muy contento, tenía en mente una idea genial.
 — ¿Marta,  que te parece si nos ponemos a criar gallinas? — preguntó 
  ¿Gallinas? –  lo miró asombrada.
— Si, estuve leyendo que hay algunas razas de gallinas que son muy ponedoras. Podríamos criarlas y  cuando tengamos los huevos, venderlos al por mayor.  ¡Sería todo ganancia! — trató de convencer a Marta.
— ¿Pero vos que sabes de criar gallinas? – preguntó preocupada Marta
— Nadie nace sabiendo. Mirá los libros que  compré para ir estudiando — Le alcanzó tres  libros con tapas ilustradas. Se veían gallinas y pollos de diversos colores.
Carlos amaba los desafíos. Siempre estaba pensando  algún emprendimiento nuevo, que ayudase a la familia a salir de la pobreza. Hábil, ingenioso e investigador, se lanzaba apasionadamente a sus nuevos proyectos.
Su mujer  sabía que el  entusiasmo iba en aumento. Colocaba  todas sus energías en el proyecto del momento.  Pero en general, no perduraba en el tiempo. Poco a poco iba perdiendo el interés. Marta,  conociéndolo,  trataba de disuadirlo antes de comenzar.
 Carlos. ¿Cómo  vamos  gastar dinero en algo que no sabemos que puede resultar?
— Va a salir bien. No puede fracasar. Solo  hay que seguir las instrucciones que dan los libros – insistió. Además para  empezar, un amigo me vendería una incubadora usada, a muy buen precio.
En  medio de la discusión,  entraron las tres hijas: Verónica, 10 años, Graciela, 6 años y Estela, ocho meses; ésta última en brazos de Verónica. Habían escuchado parte de la conversación y Verónica, interesada,  preguntó a su padre:
— ¿Que es una incubadora?
— Es un aparato que reemplaza a la gallina — explicó. Tiene una lámpara que da calor y los huevos se colocan debajo de esta lámpara.
— ¿Y los pollitos cuando nacen? – preguntó Graciela
 Y... tienen que pasar 21 días, igual que si fuese una gallina – respondió Carlos. Después de ese tiempo las cáscaras de los huevos empiezan a rajarse.

— ¿Porqué se rajan? – insistió Graciela
— Porque el pollito  está por nacer  y quiere salir, entonces picotea la cáscara desde adentro del huevo—  respondió en tono didáctico Carlos.
— ¡Qué lindo! – exclamó Verónica. ¿Y nosotras vamos a tener esos pollitos?
— Bueno, estoy tratando de convencer a mamá que acepte – rió Carlos, mientras abrazaba a Marta.
— ¡¡Dale mami, dale, se buena!! ¡¡Dejálo a papá que crie pollitos!! – rogaban al unísono las dos niñas.
Marta miró a los cuatro integrantes de su familia, hasta la bebita  sonreía tratando de convencerla...  Sabía de antemano lo inútil de negarse. Carlos siempre salía  con la suya y  era muy difícil no complacer a las niñas.
— Bueno, bueno... está bien — Pero, tienen que comprometerse a ayudar. Los pollitos. ensucian muchísimo. — agregó
—¡¡ Hurra!! – gritaban ambas hermanas y hacían saltar a la bebita de alegría.
— ¿Cuándo los vamos a tener? – preguntaron  ansiosas.
— ¡Eh!... Momento, momentito – Primero voy a traer la incubadora. Tenemos que buscarle un lugar y hacer la instalación. Después hay que comprar los huevos con galladura. – enumeró Carlos
 — ¿Para qué tienen que tener galladura? – preguntó Graciela.
 — El huevo que tenga galladura va a ser pollito, el que no la tenga, no. Ambas niñas se conformaron con una explicación tan simple.
Pasaron varios días, Carlos se dedicaba  exclusivamente  a informarse. Tenía que saber cómo funcionaba  la incubadora, que clase de huevos convenía más.
Leía los libros con avidez; averiguaba con comerciantes de pollos. Preguntaba y preguntaba. Finalmente, su conclusión fue que las mejores ponedoras eran unas gallinas de  raza, llamadas New Hampshire, nombre que procedía  de una ciudad de Estados Unidos.

El libro definía la raza de la siguiente forma:
Gallinas tamaño grande. Buen plumaje, color marrón.  
Crecimiento rápido. Muy buenas  ponedoras de huevos.
Huevos: color marrón,  de regular tamaño.

                                                                        CONTINUARÁ

domingo, 19 de septiembre de 2010

CRUSTELE y GNOCCHETTI (Enviado por Mónica)

Hola,
Envío estas recetas de dulces que hacìa mi nonna Luisa para agasajarnos cuando íbamos los domingos, son muy fáciles de hacer y a la hora del mate o con un tecito/ cafecito resultan deliciosos...casi un vicio.

CRUSTELE

INGREDIENTES                                                
1vaso de vino tinto
2 - 1 vaso escaso de aceite de maíz
3 - 1 sobrecito de levadura en polvo
4  - sal y harina necesarias para formar una masa que se pueda estirar sin que se pegue.                                                  
PREPARACION      
                                                                                                  
Estirar la masa y cortarla en tiras y luego en rectangulitos que se puedan enrollar.
Freirlos en abundante aceite.
Una vez escurridos espolvorearlos con azúcar o miel.

GNOCCHETTI
 
INGREDIENTES

1 - 350 gr. de harina                                                   
2 - 4 huevos
3 - 2 yemas
4 - un poco de grappa

PREPARACION
Estirar la masa hasta que quede lisa y homogénea. Cortarla en cubitos y freirla en aceite o grasa hirviendo.
Disponerlos sobre un papel absorbente.
Una vez fríos, hacer una pirámide y bañarla con miel aligerada con agua y una cucharadita de jugo de limón.
Dejar enfriar y a comer!!!!!
Que los disfruten como lo hacíamos nosotros de pequeños. En Italia son platos típicos del Carnaval que toman diferentes nombres según las regiones. 
Un beso.
Mònica

MASITAS STREUSEL (Granulado)

Mi Oma (abuela) llegó a la Argentina en 1940.  Tenía 56 años cuando arribó a estos pagos y  falleció a los 86 años. En los 30 años que vivió en nuestro país, apenas aprendió unas pocas palabras en castellano.
 Como a su vez, yo no dominaba casi nada del alemán, nuestras conversaciones eran sumamente laboriosas y  graciosas. Más se parecía a “Dígalo con mímica” que a una charla. Pero a pesar de ello lográbamos comunicarnos y muy bien.
Con este método, llegué a entender muchas historias de su juventud, que algún día voy a contar.


Cuando se aproximaba la fecha de su cumpleaños, unos 10 días antes, comenzábamos amasar.  Venía una cantidad increíble de amigos a saludarla y ella a todos atendía con café y delicias.
 Estas masitas, las preparábamos muchos días antes, pues bien guardadas,  conservan y hasta  aumentan su sabor.



STREUSEL  (Granulado)
En pastelería y repostería, el término streusel (una palabra alemana)  significa 'algo esparcido o espolvoreado'

Ingredientes:

100grs. manteca
100grs. azúcar
200grs. harina leudante.

Varios:

Ralladura de limón ó 1 cucharita de canela, ó una cucharita de cacao amargo.

Preparación:

Mezclar los ingredientes y deshacer la manteca hasta que quede una preparación  grumosa.


Precalentar una bandeja rectangular, dejarla enfriar 2 minutos y esparcir  el polvo obtenido dejando una capa de aproximadamente, 1 cm de espesor.
Cocinar en horno a temperatura  media unos 15 minutos.

Retirar la bandeja y en caliente con un cuchillo sin serrucho, cortar las galletitas (siempre en caliente)
Una vez frías desmoldarlas una por una, tratando que no se rompan.









Si se dejan estacionar varios días en una lata cerrada saben mejor.


sábado, 18 de septiembre de 2010

¿Y QUE LES PARECE UNA SOPA?

Había una vez, un pueblo muy pequeño perdido en algún lugar del mundo.  Las casas eran  modestas;  una sola planta con tejado, jardín adelante, quinta y gallinero atrás. Los habitantes, como no eran muchos, se conocían muy bien.

Era cerca del mediodía, cuando un caminante llegó a la calle principal. Se veía muy cansado y parecía hambriento.
Divisó  la plaza del pueblo. Fue hacia allí y dirigiéndosé a todos, pero a nadie en especial, dijo:
- Buenos días. Desde ayer que no pruebo bocado y  pasé mucho frío. En realidad  tengo un hambre terrible.  Quisiera poder tomar una buena sopa. ¡Me muero por una rica sopa!.

- Quiere sopa – empezaron a decir  los ancianos que tomaban sol.
- Quiere sopa – repetían  las mujeres mientras  vigilaban   a los niños en sus juegos.
- Pagaré un peso por cada burbujita que encuentre en un plato de sopa – insistió el viajero.
 Los lugareños, sorprendidos  se miraban entre sí.
- ¿Un beso?-  preguntó un viejito sordo y de barba blanca, mientras  jugaba  a las bochas.
- No, no – respondió su compañero. Dijo un peso.
- Si señores, pagaré un peso por cada burbuja de sopa – repetía el viajero.
- Esto es increíble – decían las ancianas. Va a pagar un peso por cada burbuja de sopa !Increíble!
- ¿Alguien saben donde puedo conseguirla?- pregunta el viajero, mirando a todos.
- ¡Yo!, ¡Yo! – exclama  Doña Etelvina, una dulce anciana de pelo blanquísimo.
-  Señor,  le puedo a preparar la mejor sopa que usted haya probado en su vida.
- ¡Excelente!,  estimada señora - responde
-  Venga Usted a mi casa dentro de una hora. Es fácil encontrarla,  está al final de la calle y es la única que tiene portal rojo.
- Muy bien. Allí estaré – anunció el viajero.
La buena mujer corrió a su casa, se puso su mejor delantal blanco.
Fue al gallinero, miró  sus gallinas y eligió la más gordita: la bataraza. Sin pensarlo dos veces, la degolló,  peló y limpió. Todo en tiempo record.
Luego fue a la quinta, seleccionó las mejores hortalizas y verduras. ¡Ahh…Este año se habían dado tan bien!...
Finalmente colocó una gran olla con agua al fuego y echó todo adentro. Por la chimenea comenzaba a salir un humito...
- ¡Humm... que olorcito tan rico!
Los vecinos olfateaban el aire  y comentaban:
- Doña Etelvina está haciendo su famosa sopa...
- ¿Quién se está poniendo la ropa?- Pregunta el viejo sordo.
- Nadie Don Pancho, dijimos sopa, sopa...
El viajero se encamina a la calle principal y mira los portales.
- ¿Portal verde? No. ¿Portal azul? Tampoco. ¿Portal rojo? Si rojo. Aquí está, este es.
¡Toc! ¡Toc! Golpeó sobre el portón con sus nudillos.
- Pase. Pase Usted caballero–  dijo gentilmente la anciana.
Doña Etelvina, había preparado una mesa hermosa. Había colocado un bonito mantel,  sus mejores cubiertos y  un florero con  flores de su jardín.
El viajero estaba sentado a la mesa, cuando Doña Etelvina entró con una sopera humeante. La colocó en el centro  y le sirvió un  abundante plato de sopa al invitado.
Pero, ¡¡OOhh!!   La sopa, tenía una sola burbuja. Era enorme, tanto que casi cubría todo el plato.
- Coma, coma por favor – dijo la anciana. No la deje enfriar...
- Exquisita Señora. ¡Muy rica! !Deliciosa!- decía el viajero, mientras se relamía de gusto.
Cuando terminó,  dijo:
- Aquí tiene su pago. Tal cual lo arreglamos: Un peso.
- ¿¿Pero cómo?? – preguntó muy sorprendida la anciana.  ¡¡Esto vale mucho más que un peso!!
- Mi querida Señora - respondió tranquilo el viajero. El arreglo fue: un peso por cada burbuja que encontrara en el plato de sopa y solo había una.  ¡Arreglos son Arreglos!
Refunfuñando Doña Etelvina, tomó la moneda y la guardó en su bolsillo.

Pasó el tiempo. Bastante tiempo... y un día,  el viajero volvió a pasar por el pueblo. Recordaba la rica sopa que había comido y sentía agua en su boca. Por lo cual volvió a la casa del portal rojo y golpeó.
Salió Doña Etelvina. Estaba más anciana y su pelo era aún más blanco.
- ¿Que desea?
- Una sopa querida señora y pago por cada burbuja un peso. ¿Vuelvo en una hora?– preguntó.
- No, no. Pase y tome asiento, enseguida va a estar – dijo Doña Etelvina.
Fue muy tranquila a la cocina, calentó agua y le agregó un buen chorro de aceite.
Cuando llevó el plato a la mesa, en este se observaban muchas, pero muchas burbujitas.
El viajero la probó y dijo:
- ¡¡ Esta sopa es horrible!!
- ¿En serio?...No. No lo creo, pero Usted de todas formas me tiene que pagar un peso por cada burbuja -  dijo pícara, Doña Etelvina. “Arreglos son arreglos”. Así que comience a contar las burbujitas.
El viajero pagó sin protestar la sopa más fea que había comido en su vida y la más cara…


LOCRO DEL POETA

Hola,  Te mando esto para el blog. (Inés)

                                                       
  RAUL GUSTAVO AGUIRRE, POETA.
                     (1927-1983)


Locro del poeta.

Quiero compartir con ustedes la receta del locro que hacía mi papá, para que no sólo su poesía trascienda, sino también otros aspectos de su vida menos conocidos, como por ejemplo éste, su amor por la buena mesa.
El locro del poeta es una receta básica de  Doña Petrona, pero “suavizada” por él para que no caiga tan pesado ( la cocina de Petrona,  en ese entonces usaba muchos fritos y no se sabía como ahora, del uso de grasas no saludables)
Las cantidades enumeradas son para una olla de puchero más o menos, yo lo hago todo doble y me salen dos ollas generosas.


Ingredientes

½ kg de maíz blanco pisado                                                          
1 kg de carne de vaca (carnaza, roast beef o algo similar)
1 kg de pechito de cerdo
250g de panceta ahumada
250 g de panceta salada
2 chorizos blancos
1 chorizo colorado
200 g de porotos pallares
2 batatas
Bastante zapallo (1 calabacita mediana más o menos)

Salsa picante:

Cebolla, ají colorado, aceite de oliva,condimentos: ají picante, pimentón, sal y pimienta.

Día anterior:

Remojar la noche  anterior el maíz junto con los porotos con mucha agua.
Dar un ligero hervor al pechito de cerdo junto con los chorizos blancos (pincharlos para que larguen la grasa) (esta es la parte que hace que el cerdo largue la grasa en otra olla que no es la del locro, pero les aseguro que igual queda rico!!!

Manos a la olla!!!:

Poner al fuego la olla con el maíz y porotos y agregar más agua si se consumió ( debe quedar más o menos 2 cm por arriba del maíz) Yo aconsejo poner un difusor debajo de la olla para que no se pegue y además revolver constantemente con cuchara de madera. Si queda muy espeso ir agregando agua caliente.
Mientras se cocina esto armarse de paciencia y de un cuchillo bien filoso y cortar la carne (desgrasarla) y la panceta en cuadraditos, el pechito en pedacitos también y los chorizos en rodajas.
Idem con la batata y el zapallo. Lo del zapallo es a gusto, yo le pongo bastante.

Cuando el maíz esta cocido a la mitad le agrego todo  junto (menos el cerdo que, al estar ya cocido lo agrego cerca del final)y lo salo. El resto se hace solo, pero eso sí, hay que revolver todo el tiempo!

Salsita:

Dorar la cebolla junto con el ají picado fino en aceite (si da el bolsillo, de oliva) Retirar del fuego y agregar más aceite de oliva más los condimentos. Si les gusta super picante, pueden agregar un ají de la mala palabra.

Para finalizar, y hacer honor al poeta, les dejo una de sus reflexiones:


VIVAMOS

Un rayo que viene
quién sabe de dónde
de pronto termina
la vida de un hombre.

Somos inmortales
en tanto podemos.
Amigos: vivamos
al filo del tiempo.

1973


Un saludo para el Blog. Inés

viernes, 17 de septiembre de 2010

"Cancha" (antecesora del pop corn)

En el Perú, comer el choclo mismo, simplemente cocido o tostado, es una costumbre ancestral y precolombina.

El Choclo - El choclo también es ingrediente básico de la mayor parte de los caldos o sopas peruanos, generalmente combinado con otros insumos andinos como la papa, las habas verdes y con la sazón de algún aroma autóctono, como el paico, la muña, el lima-lima o el rocoto. Entre los caldos elaborados con choclo tenemos la lawa de maíz cuzqueño (maíz molido con habas verdes, papa, queso fresco y condimentos), la patasca de la sierra central elaborada con mote, pata de res y mondongo), la chochoca (maíz sancochado, secado y molido gruesamente con caldo de carne,) el espesado norteño (tiernos choclos rallados y combinados con un caldo de pecho de res, culantro, frijoles verdes, yuca, caigua y leche), o el sancochado o puchero (con carne y todo tipo de verduras) a nivel nacional, o la simple crema de choclo (con huevos batidos, leche y un poco de mantequilla). Los caldos peruanos, aunque todavía poco conocidos internacionalmente, causarían sensación en cualquier festival gastronómico mundial.

Además, el maíz ha sido adaptado a usanzas de la cocina internacional. Son deliciosos, por

ejemplo, el pastel de choclo desgranado con queso mozarella o con salsa bechamel o una rica lasagna de maíz tierno. Por otro lado, se debe hacer referencia a los sorbetes de maíz morado, que comienzan a causar revuelo en el mundo de la heladería.


El Maíz: Grano Imperial - La sociedad Inca  fue, al igual que las otras grandes civilizaciones de América, una civilización del maíz, cultivo conocido en el Perú desde por lo menos 1200 años a.C. Los antiguos agricultores peruanos lograron sofisticación en la selección y creación de nuevas variedades adaptables a los diversos espacios geográficos y climáticos. El cronista Bernabé Cobo relata que en el antiguo Perú se hallaba maíz (llamado choclo) de todos los colores: blanco, amarillo morado, negro colorado y mezclado. Hoy en día, en la costa, sierra y selva del Perú, se cultivan más de 55 variedades de la popular mazorca, más que en ningún otro lugar del mundo.

El Inca Garcilazo de la Vega, en su célebre Comentarios Reales de los Incas, nos ilustra sobre los hábitos alimenticios en la Colonia. Este escritor relata que uno de los pilares de la alimentación era el maíz, que llamaban sara y que lo comían tostado o cocinado en agua. En ocasiones solemnes molían los granos para hacer un pan llamado tanta o huminta. Para fiestas solemnes, como la del sol (Inti Raymi), se hacían panecillos llamados zancu. El maíz se comía también tostado, y se le denominaba como aún se hace hoy: cancha (antecesora del pop corn).

Bacalao y el recuerdo de Tía Celi.

No sé por qué desde adolescente me fascinaba la cocina española y la de mi tía Celi mucho mas, habrán sido los genes y esos viajes a España y uno en su inolvidable compañía, acá está lo que aprendí viéndola en su cocina en el barrio de Florida, sin saber que me estaba enseñando a continuar una tradición que repito siempre que puedo y da el presupuesto.

 Ingredientes:
Bacalao salado, cantidad necesaria (lo que estimes multiplicada por al menos 1,5, a ver si falta… ) si o si Noruego y de la parte del lomo mejor.
Papas grandes, 1 por persona, si los comensales son de ascendencia ibérica poné 2 por persona.
Pimentón español dulce y picante.
Aceite de oliva, primera calidad y mucho.
Laurel, 1 hoja de las grandes.
Ajo 2 dientes pelados enteros.
Agua, hectolitros.


Poner el bacalao en remojo con agua fría entre 24 y 48 hs. Usa un recipiente grande que sobre mucha agua
Cambiá el agua cuando notes que se pone salada (cada 6 hs. mínimo). 
Cocción del bacalao: 45 minutos antes de comer, llená una olla grande con agua e introducile cariñosamente el bacalao y las papas enteras peladas.

La salsa:
10 minutos antes de servir, poné a calentar generoso aceite en una sartén grande con el ajo y el laurel.
Retirar los ajos cuando estén dorados junto con el laurel.
Apagar el fuego y poner una cucharada grande de pimentón dulce con cucharita de café del picante premezclados. Esto rebullirá, inmediatamente agregar un cucharón del agua caliente del bacalao que está hirviendo. Ojo que quema!

Inmediatamente se sirve el bacalao y las papas en una fuente rociando todo con la salsa y a gozar!.


Buen vino tinto claro.




Gracias Tia Celi!  Y ya vendrá el pulpo….


Saludos


Pablo