miércoles, 30 de abril de 2014

Canastitas de berenjenas, maíz y zanahoria

Si hay alguna verdura que se presta a  inventos en la cocina,  esta es  “la berenjena”. Cualquier comida que se encare utilizando berenjenas asegura el éxito por adelantado. ¡Atención! Si la preparación se quema no. ¿Ehh…?

Tenía unas berenjenas, un resto de maíz y  zanahorias. Dije:
─ ¿Qué puedo preparar con esto? Una tarta, un pastel, un soufflé,  empanadas… ¿y porqué no,  unas canastitas?

Aquí va la receta de dichas canastas o tarteletas

Ingredientes
4 berenjenas de cáscara negra.
1 cebolla
2 zanahorias
¾ taza de maíz hervido o de lata
1 ají calahorra pequeño u otro del tipo morrón.
1 diente de ajo
2 huevos
2 ó 3 cucharadas de pan rallado o en su defecto de arroz hervido (es para que ligue mejor)
12 discos de masa para empanadas de horno
Sal, pimienta, nuez moscada, aceite y queso rallado (todo a gusto)

Preparación
Pelar las berenjenas, las zanahorias y cebolla. Picar el ajo.
Las berenjenas cortarlas en cuadraditos y dorarlas en una cacerola con un chorrito de aceite.


 Pero como este vegetal absorbe rápidamente el aceite, ir agregando de a poco caldo o agua. Lo importante es que no se adhiera a la cacerola por falta de líquido. Una vez cocinadas, reservar.
En otra cacerola colocar un chorrito de aceite y rehogar el resto de las verduras cortadas o picadas (cebolla, ajo, zanahorias y morrón).


Mezclar con las berenjenas ya cocidas. Agregar el maíz, el pan rallado/arroz, los huevos. Integrar todo y condimentar a gusto.
Armar cada canastita. Rellenar. Colocarlas en bandeja para horno, previamente en- mantecada. 



Esparcir sobre la superficie de cada canastita,  queso rallado a gusto.


Cocinar a horno mediano hasta dorar.


Servir calientes o frías. Van muy bien acompañadas de ensaladas. 

lunes, 21 de abril de 2014

Arroz con pollo al disco de arado.

Para 6 u 8 personas con una entrada previa.

Para elaborar esta receta, nos tiene que gustar mucho cocinar. Cocinar por placer, no rápido porque la familia tiene que comer ya. Tomarse el tiempo necesario  y disfrutar cada uno de los pasos. Algunos de estos pasos, se pueden omitir y no se va a arruinar el plato por eso. Pero para que sea casi perfecto, mejor hacer cada cosa en su tiempo.


Ante todo, se necesita un disco de arado con su tapa.
A mi me fascina cocinar en disco de arado pues es un método campestre de cocción.  El disco  con su tapa, por la forma y por el peso que tiene,  es bastante rústico de aspecto, pero las comidas elaboradas en él salen espectaculares.



Por suerte, conseguí un adaptador para la cocina a gas, de esa forma no dependo de que alguien haga un fuego de leña a la intemperie o bajo un quincho. Simplemente reemplazo con  el adaptador  uno de los mecheros de la cocina,  coloco el disco de arado y manos a la obra.


Este disco lo tengo desde hace muchos años, lo compré en un remate de campo. Ahora está de moda cocinar así, incluso hay restaurantes que se dedican exclusivamente a este tipo de cocción, pero cuando yo comencé a usarlo no era tan común.

Bueno va la receta:

Ingredientes
3 pechugas  de pollo no muy pequeñas.
1 chorizo blanco, previamente hervido (para desgrasarlo)
3 zanahorias.
3 cebollas.
1ají morrón verde.
1 ají morrón rojo.
2 ó 3 dientes de ajo.
5 tomates tipo perita bien maduros y sin piel.
2 ½ tazas de arroz común pero de grano lindo.
1 taza de arvejas previamente cocidas o congeladas o de lata.
Aceite.
Caldo de verduras, cantidad necesaria.
Sal y condimentos a gusto.

Preparación
- Salpimentar las pechugas y cortarlas en cuadrados medianos. Mientras calentar el disco al fuego. Agregar un chorrito de aceite y saltear las pechugas. Retirarlas y reservar.



- Cortar las cebollas y los ajíes en cuadraditos. Las zanahorias en bastoncitos y picar los ajos.
- Colocar los tomates en agua hirviendo unos segundos, solo para que se ablande la piel. Retirarlos y quitar esa piel. Procesarlos y reservar.
- Otra vez colocar un chorrito de aceite en el disco de arado bien caliente. Rehogar todas las verduras cortadas, menos los tomates y las arvejas. Retirar y reservar.




- Nuevamente un chorrito de aceite en el disco, pero ahora, echar las dos tazas y media de arroz. Remover con cuchara de madera constantemente para que los granos de arroz se tuesten un poco, pero sin quemarlos.



- Una vez dorado el arroz, agregar el pollo salteado, las verduras rehogadas y los tomates triturados. Mezclar todo con cuchara de madera e ir agregando caldo de verduras. Como opción se puede combinar el líquido con un vaso o dos de vino blanco. Le da un sabor especial.



- Agregar las arvejas y el chorizo hervido cortado en trocitos. Condimentar a gusto
- Tapar el disco de arado y llevar el fuego a mínimo. Dejar cocinar lentamente. Cada tanto vigilar si  falta líquido, ya que normalmente se va consumiendo durante la cocción y  puede quedar el arroz pegado al fondo.
- Cuando ya esté el arroz a punto, apagar el fuego y dejar en reposo unos 5 minutos antes de servir.



NOTAS:
- Para la presentación decoré con unos gajos de palta y espolvoreé por arriba un poco de pimentón.
- Se puede reemplazar las pechugas de pollo por trozos de pollo con hueso (pata, muslo, alitas, etc.)  pero,  ocupa más lugar.
-En lugar de pollo se puede usar carne de vaca o cerdo, chorizos o salchichas. 

lunes, 14 de abril de 2014

Empanadas de vigilia rápidas y económicas

Cuando llega la época de pascuas,  el pescado sube de precio y bastante. Por eso suelo hacer unas empanadas de vigilia que son económicas, rendidoras y muy ricas, pero con pescado envasado. Aquí va la receta:

Ingredientes
Caballa al natural, 1 lata.
Atún desmenuzado, 1 lata.
3 cebollas grandes.
1/2 ají morrón verde.
1/2 ají morrón rojo.
3 huevos duros.
Una docena de tapas de empanadas hojaldradas.
1 disco de masa,  tamaño pascualina.
Sal, aceite, orégano, y ají molido. Todo a gusto. 
1 yema de huevo para pintar.


Preparación
Picar las cebollas y los ajíes. 


Dorarlos en un poco de aceite. 


Agregar el atún y la caballa. Mezclar y cocinar a fuego lento durante un rato. Condimentar. Dejar enfriar.
Incorporar los huevos duros cortados en trozos.


 Rellenar las tapas de empanadas y cerrar en la forma que le guste más. 


Puede ser con rulitos, marcando los bordes con un tenedor, utilizando los discos de masa para formar canastitas, etc. 


Como tenía un disco grande de masa pascualina, también hice un arrollado.


A dos empanadas les puse un poco de azúcar por arriba, pues me gustan algo dulzonas. 
Cocinar a horno medio hasta que se doren.





Hay muchas variantes para armarlas, queda a criterio de cada cual. 
¿De sabor?: ¡Riquísimas!

miércoles, 26 de marzo de 2014

Tarta de peras con crema pastelera



Mi tarta de peras con crema pastelera

Fui a  tomar  café a un barcito muy lindo y me llevé una sorpresa, ya que el lugar sin ser muy grande,  era muy especial. Luminoso, diseñado en dos niveles de piso y con  mesas y sillas de colores muy alegres. Muchas plantas, cuadros… y una larga lista de tortas, tartas y cositas dulces en general. No sabía cual elegir,  todo pintaba muy apetitoso. Me decidí finalmente por una porción de “tarta de peras con crema pastelera y almendras”. Estuvo fantástica. Podía haberle pedido la receta al dueño, un muchacho joven y simpático. Él era el  repostero y me la hubiera dado sin problemas, pero lo tomé como un desafío personal tratar de copiarla sin preguntarle nada. Ya lo hice en otras ocasiones…

Hace muchos años, paseando por El Frutillar, al  sur de Chile, no dejaba casa de té sin probar. 


El Frutillar, Chile
Esa zona se caracteriza entre otras cosas,  por tener muchos descendientes de alemanes. Hay una gran cantidad de lugares donde venden tortas exquisitas. Una vez pedí la receta de una de arándanos que me había encantado y la camarera me dijo que sus patrones no le permitían decir nada, pues eran secretos de familia. Pero ella me iba a dar una sola ayudita, una. El resto tenía que descifrarlo yo. Entonces muy en secreto, me dijo:
─ El relleno además de las frutas y otras cosas... también lleva yogurt.
─ Ahh… ¿Sí? ─ dije yo ─  ¿Cuánto, cuánto yogurt lleva?
─ Más que eso no le puedo decir… ─ respondió con aire de misterio y fue terminante.

Yo comía la torta y  la miraba como si fuera con lupa. Todos los detalles, textura, aroma, color…  Cuando volví a Buenos Aires, me puse a practicar. Luego de 3 o 4 fracasos lo logré. Me salió divina. De ahí me viene la costumbre o el desafío  de querer copiar recetas solo por mirar, probar, tocar, oler… intuir.
Bueno, aquí va la que practiqué ahora con las peras:

Tarta de peras con crema pastelera

Ingredientes
Masa
200 grs. de harina
75 grs. de manteca
60 grs. de azúcar
1 huevo
Ralladura de naranja o extracto de vainilla
Relleno
5 peras frescas
2 cucharas de azúcar llenas
Agua para cubrir
Una cucharita de extracto de vainilla
1 cuchara de fécula de maíz (Maicena)

Crema pastelera
100 grs. de azúcar
2 yemas de huevo
Una cuchara sopera colmada de harina
500 cm. de leche
Cascaritas de  limón

Varios

Nueces o almendras picadas

Preparación
Armar la masa, envolver en un film y dejar reposar una hora en heladera.




Pelar las peras, cortarlas en cuartos,  cubrirlas con agua, agregar el azúcar y el extracto. Hervir hasta que estén bien tiernas, escurrir, y hacer un puré.




Mezclar la Maicena en ¼ vaso de agua fría. Incorporarla al puré de peras cocinando a fuego mínimo. Mezclar hasta que burbujee. Apagar el fuego y reservar.
Preparar la crema pastelera, reservar.




Estirar la masa y forrar un molde de horno con ella. Pincharla con tenedor y hornearla en horno medio hasta que esté dorada. Dejar enfriar. 



Cubrir con el puré de peras y encima la crema pastelera. 




Alisar y esparcir por la superficie las nueces o las almendras. 



Dejar enfriar muy bien antes de servir. Muy rica!!



sábado, 15 de marzo de 2014

Todo hecho en casa.

Canastitas de brócoli y queso

Un relato que no es mío, me lo contaron.  Trataré de transcribirlo lo mejor posible. Tampoco tengo fotos para ilustrarlo, así que hay que recurrir a un poco de imaginación.

Leticia es una joven mamá que siempre está muy ocupada con su trabajo y la crianza de un bebé. En cuanto a lo del bebé se lo toma muy en serio, por eso quiere darle una buena alimentación, del tipo: "todo hecho en casa". Pero eso requiere tiempo. Ir al mercado o a la feria,  elegir verduras y frutas frescas y... tiempo, es lo que no tiene Leticia.

Una vecina le sugirió:
─ Si le compraras  las verduras al funebrero, te ahorrarías de ir al mercado.
─ ¿A quién? ─ preguntó asombrada Leticia
─ A Rodolfo. Día por medio pasa por esta cuadra  vendiendo verduras frescas y muy baratas, también trae frutas buenísimas.
─ ¿Y quien es Rodolfo y porqué funebrero? ─ preguntó Leticia.
─ Ahh.... Es todo un personaje. Trae la mercadería en un coche fúnebre antiquísimo,   esos que eran descapotados, los que portaban  las coronas de flores hasta el cementerio. Un Mercedes Benz de los años 50. Está todo abollado, despintado... pero aún anda y él lo utiliza como una  pequeña verdulería ambulante.
─ No te puedo creer ─ comentó riendo Leticia.
─ Si y las vecinas nos avisamos unas a otras: " Llegó el funebrero” “hoy trae unas berenjenas muy frescas" ...
─ ¿Y cómo me entero a que hora pasa?
─ Ja...ja. Te vas a enterar. Si escuchás música de cumbia a todo volumen, salí a la calle porque es él.
Al día siguiente Leticia efectivamente escuchó una música de cumbia bastante fuerte. Salió a la calle  y no podía creer lo que veía.
Un coche desvencijado,  tal cual se lo había contado su vecina, pero Leticia fue encontrando  más detalles aún. Las verduras asomaban por todas partes y lo más llamativo era que en el techo del viejo Mercedes funerario, entre hojas de cebollas de verdeo, puerros y acelgas se encontraba colocado un altoparlante tan viejo como el coche,  de donde a todo volumen, se escuchaba el ritmo de las cumbias.

Mujeres y algunos hombres rodeaban a Rodolfo y compraban.
Leticia,  a partir de ese día, comenzó a ser una clienta más del funebrero, pero había varias características más que conformaban la personalidad de Rodolfo, el funebrero,  y que Leticia fue descubriendo con el correr de los días.

Rodolfo era alto, flaco,  vestido siempre con jeans  y remeras viejas. Llevaba un sombrerito  con visera y por  los costados de la cara le salían unos cabellos largos, negros pero  con canas. Aparentaba más de 50 años. Cuando por alguna causa se quitaba el sombrero, entonces se  veía que era calvo, aunque con el sombrero puesto no se notaba.

Rodolfo sólo vendía  verduras y frutas que consiguiera baratas, pero que además, tenían que ser de buena calidad. Si no era así, no las traía, por lo cual no se podía elegir mucho entre esa escasa variedad. Otro detalle tan asombroso como los anteriores es que a Rodolfo, se le podía decir: “Dame chauchas"  si las tenía, pero jamás "cuantas". Nada de 1 kg o 1/2kg. Él tenía  una especie de  compromiso con toda su clientela, e iba repartiendo las cantidades según su criterio, para que alcanzara a todos/as. 


Un ejemplo,  me contó Leticia,  que un día Rodolfo trajo unas ciruelas hermosas, grandes, rojas, apetitosas y a muy buen precio!  Le hizo llevar  2 kg y ella sólo quería 1 kg. Pero para que no se enojara llevó obedientemente los 2 kg.
 Repartía  las cantidades a su antojo o de acuerdo a su esquema mental. “Y si no te gustaba no le compres a él.  Vete al mercado".  Tampoco  daba bolsas, ni de Nylon ni de papel, eso sí era bien ecológico. Cada cliente tenía que traer su bolsa.
Pero según Leticia, cuando lograbas entenderlo era muy alegre y siempre repartiendo recetas para preparar sus 
frescas verduras.
Leticia preparó estas ricas canastitas de  brócoli y queso según sus indicaciones. Aquí si hay alguna foto.

Canastitas de brócoli

Ingredientes
Un brócoli bien verde y grande
Una cebolla
Un diente de ajo picado
Una cuchara grande crema de leche
2 huevos
Bastante queso rallado
Una docena de tapas de empanadas
Sal, aceite, pimienta molida y nuez moscada todo a gusto.

Preparación
Hervir el brócoli en agua y sal. Dejar enfriar y picarlo un poco.
Picar la cebolla y dorarla en aceite. Agregar el ajo picado.  Luego Mezclar con el brócoli,  la crema y los dos huevos. Condimentar.



Formar canastitas con cada una de las tapas de empanadas, rellenarlas con la mezcla y espolvorear cada una de ellas con abundante queso rallado. Acomodarlas en una bandeja de horno en mantecada y hornearlas hasta dorar.
Se pueden comer calientes o frías. De ambas formas son muy ricas!!