viernes, 23 de noviembre de 2012

Tarta de zanahorias con maíz

Me desperté muy temprano, demasiado. Miré a mi costado y mi vecino de cama dormía profundamente. Prendí la pequeña radio con audífonos que tengo para esas ocasiones. Por el horario,  lo único que se podía escuchar eran los  informativos agropecuarios. A cuanto la vaca gorda, la vaquillona, los  terneros, la cotización de la soja, trigo,  maíz, etc. La locutora dedicó un capítulo especial a las hortalizas y comenzó a hablar sobre las propiedades de la zanahoria. Se fue entusiasmando y de pronto dijo:
- ¿Ustedes probaron alguna vez la tarta de zanahorias con maíz? Es exquisita!!. Hay muchas formas de hacerlas, la recomiendo ya que hay unas zanahorias muy buenas en esta época. (Pero no proporcionó ninguna receta)


Me volví a dormir y cuando desperté me dije: “Hoy hago tarta de zanahorias con choclo”.
La receta la inventé (aunque no hay nada nuevo bajo el sol), pero total si me fracasa no la publico y ya está. Fue un éxito, muy sabrosa. Así que aquí va:

Ingredientes
1 disco de masa para tarta, comprado o amasado en casa
5/6 zanahorias medianas
1 diente de ajo
1 cebolla grande
1 taza llena de maíz desgranado, o congelado, o en lata.
3 cucharadas gorditas de queso crema ó 2 de crema de leche
3 huevos
Queso rallado a gusto
Aceite, sal, pimienta blanca molida, nuez moscada.

Preparación
Pelar y rallar las zanahorias (Yo las rallo a máquina a fin de  preservar mis deditos),  picar el diente de ajo, cortar la cebolla en cubitos.


El maíz: Si utiliza choclo fresco y lo desgrana, darle un hervor previo de unos minutos. Lo  mismo si es congelado. En cambio si usa el  de lata,  generalmente   los granos ya vienen  blandos.
Calentar un wok o cacerola con un chorrito de aceite. Rehogar la cebolla. Luego agregar el ajo picado y las zanahorias ralladas. Cocinar a fuego lento unos 5 minutos. Agregar el maíz y los condimentos. Mezclar bien y cocinar todavía unos minutos más.


Apagar el fuego  e incorporar el queso crema o bien la crema de leche. Mezclar. Dejar enfriar y luego incorporar los huevos mezclando bien.

Enmantecar/enharinar  un molde de tarta y acomodar la masa. Verter el relleno sobre ella. Espolvorear con abundante queso rallado y cocinar en  horno  de temperatura moderada hasta dorar (Cada uno conoce su horno, así que verá el tiempo. El queso rallado debe dorarse y la masa sin que se queme  debe quedar crocante) Una delicia!!!



viernes, 16 de noviembre de 2012

Pastel de ricota con arándanos

Todo el mundo está de acuerdo, en que cuando vas a una reunión y deseas llevar algo para lucirte,   nunca debes a ensayar una receta nueva. Siempre es más seguro llevar algo que está muchas veces probado y comprobado que  sale bien y es rico. Pues con esta receta hice todo lo contrario.  Me comprometí a llevarla a un cumpleaños y nunca la había hecho hasta ese momento. Por suerte me salió muy bien y todo el mundo la alabó por lo sabrosa que era.


Es un pastel  muy rico, los arándanos  se abren  durante el horneado y transmiten a la ricota, un delicioso sabor y un delicado colorido.


Utilizar un molde de tarta alto de aprox. 25cms de diámetro:

Ingredientes
Masa
 250 g de harina común
1 pizca de sal
 150 g de manteca blanda
 100 g de azúcar
 1 huevo
 Cáscara de 1/2 limón rayado
 

Relleno
500 g de ricota
150 g de arándanos
75 g de azúcar
100 cc de crema de leche
2 huevos
Ralladura de cáscara de  limón.
Azúcar impalpable

Preparación
En un bol batir la manteca a temperatura ambiente con el azúcar, incorporar un huevo batido y mezclar hasta integrar. Agregar la harina tamizada,  junto con una pizca de sal,  amasando de forma suave con las manos enharinadas para unir.
Guardar la masa dentro de una bolsa de nylon en la heladera,  por lo menos por 30 minutos. Encender el horno.

Mezclar la ricota con los huevos previamente batidos, el azúcar,  y la ralladura de limón.


Pasar los arándanos por un poco de agua y luego un poco de harina (esta operación es necesaria para que los arándanos queden bien desparramados dentro de la mezcla). Agregarlos a la ricota mezclando muy suavemente.
Retirar la masa de la heladera, dividir en dos bollos.
Estirar el primero  sobre una superficie enharinada, forrar la tartera previamente enmantecada y enharinada (si es de teflón no es necesario y si la masa se rompe  remendar sin problemas). Cubrir con el relleno.

Estirar el 2do. bollo de masa de la misma forma y tapar el pastel. Pegar los bordes y recortar. Con un palillo hacer  3 ó 4 agujeritos a la masa de la superficie para que la preparación, respire durante el horneado y no se infle.



Hornear a temperatura media  por unos 30 minutos, hasta que la masa tome color doradito.
Dejar enfriar el pastel, llevar a la heladera y comerla recién luego de unas horas, siempre que pueda resistirse...



viernes, 9 de noviembre de 2012

Pastitas de almendras para el café

Mi Oma (abuela)  por costumbre, solía  tener siempre preparadas unas riquísimas masitas por si venía una visita. Entonces, servía un café acompañado de estas masitas caseras.
 Las guardaba en una lata redonda y baja (de esas que traen galletas tipo danesas). Se conservaban mucho tiempo y en perfecto estado. Cuando las visitas se iban, guardaba la lata en escondites secretos. Con mis hermanos no podíamos descubrir donde y aprovechábamos cuando ella dormía la  siesta,  para buscarla y si en una de esas,  la localizábamos, no quedaba ni una masita. Por lo cual nuestra Oma debía buscar nuevos escondites. Ese recuerdo, me quedó tan grabado que  yo también hago unas masitas, en este caso de almendras y las guardo en una lata muy similar.
Va la receta.



Pastitas de almendras  

Ingredientes
150 grs. de manteca
150 grs. de almendras molidas
100 grs de azúcar impalpable
1 huevo
250 grs. de harina común

Preparación
Procesar las almendras, cuidando de no pulverizarlas. Que queden trocitos pequeños de las mismas. Mezclar con la harina.



Aparte,  en un bol cortar la manteca en cubitos, deshacerla mezclando con el azúcar impalpable.


Agregar el huevo y mezclar. Incorporar  la harina con las almendras molidas.
Amasar bien rápido.


 Cuando el bollo esté formado,  llevar a la heladera por unos 30 minutos.
Retirar y cortar trocitos de masa.


Darles forma de pequeños bollitos y  con la mano aplastar cada uno hasta que quede chatito y de forma más o menos redonda (aprox. 1cm de espesor).


Cocinar en horno caliente (200 grados) unos 7 u 8 minutos. Enfriar y levantar con espátula (son muy crocantes). Guardar, si puede… en una lata cerrada. Servir con un rico café.


Nota: Si las desea más dulces puede agregar más azúcar impalpable a la masa o bien espolvorear por arriba, una vez horneadas.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Espárragos verdes

Tarta de espárragos “DeliKatessen”


Algo sobre los espárragos. Los  que utilizo en esta tarta, son “verdes y gorditos”.
 Aclaro ya que hay espárragos blancos muy lindos y también verdes, muy finitos. Estos últimos,  en algunos lugares los llaman trigueros  y crecen de forma silvestre. Una vez viajé a Entre Ríos a conocer a unos primos muy lejanos. Me mostraron su quinta, donde entre muchas cosas cultivaban espárragos  blancos. Alguna vez habían cultivado los verdes y luego se dedicaron a los blancos, pero  desde entonces  crecían en las cercanías en forma silvestre estos espárragos verdes muy finitos y tiernos. Ellos los utilizaban crudos para ensaladas o salteados con un poco de aceite,  apenas unos minutos, si no se desarmaban.

Ingredientes
Masa
4 pocillos de café llenos de harina leudante
½ pocillo de café de aceite
1 huevo
½ pocillo de café de soda.
Relleno
2 docenas de espárragos verdes bien gorditos.
1 cebolla grande picada y rehogada
1 diente de ajo picado
2 cucharas grandes de crema de leche
1 cuchara de harina
3 huevos
Aceite, sal, pimienta blanca molida, nuez moscada
Queso rallado a gusto

Preparación
Armar la masa y reservar.


Para el relleno:  Limpiar bien cada espárrago  para acceder a las partes blandas del mismo. Para ello,  cortar el extremo más duro del espárrago y desecharlo. Con  un pelapapas  retirar la piel de cada espárrago hasta que aparezca el centro blanco (y blando). Cortarlo en varios trozos y separar los extremos con sus puntas incluidas,  para cocinar en otra cacerola.


Es conveniente cocinar en dos cacerolas, porque los tiempos de cocción van a ser distintos. O sea va a depender  de cuan gordos  sean los espárragos. La parte alta,  lleva bastante más tiempo que la de las puntas. Ir probando hasta que los trozos duros estén bien blandos.
Colar y procesar los extremos altos. Queda una pasta de espárragos. Pero atención no procesar las puntas ni el tramo que las acompaña. Estas,  reservarlas hasta el momento adecuado.


Rehogar la cebolla picada e incorporarla a la pasta. Agregar el ajo picado muy chiquito, la crema, la cucharada de harina. Por último incorporar los huevos, mezclar bien y condimentar. Reservar.
Estirar la masa. Acomodar en un molde enmantecado y enharinado.


Acomodar sobre la superficie de la masa los cabos de espárragos con las puntas, reservados anteriormente.
Verter por encima la mezcla anterior. Espolvorear por arriba con abundante queso rallado.


Hornear a medio fuego hasta que se dore la masa y el queso rallado de la superficie.


Se puede comer tibia o fría. Ambas formas son deliciosas.


Yo la serví tibia acompañada de ensalada de rúcula, queso parmesano en bastoncitos y maníes tostados sin sal. Una verdadera delicatessen!! Y ahora es sin “K”.

domingo, 28 de octubre de 2012

Torta de las primas

Mientras voy saboreando el último pedacito que sobró de anoche,  de una exquisita torta con  gustito a almendras que trajo mi amiga Mónica, copio el mail con la receta que me envió hoy mismo. Muchas Gracias Mónica!!


Hola Gely:
Te cuento que yo descubrí esta torta en uno de los viajes por Italia, la compré en Mantova y venía con la receta:

200 gs de harina
200 gs de azúcar
250 de almendras
120 gs de manteca
3 huevos

Como solo venían los ingredientes sin ninguna otra explicación yo hice mis variaciones...usé harina leudante para que no fuera dura y almendras fileteadas
La puse en ese molde enmantecado y la cociné en horno moderado durante aproximadamente 1 hora.


Después la cubrí con azúcar impalpable...
En realidad buscando en Internet la verdadera receta es bien diferente por lo que podés considerarla un invento mío...jajaja!!! Ponele torta de las primas porque la hice por primera vez para un té de primas...


Aquí te mando la historia de la verdadera:
 La torta "sbrisolona" es un dulce típico lombardo, precisamente de la ciudad de Mantova: es una torta dura, friable y rica de ingredientes hipercalóricos.                                        
La torta sbrisolona nace como dulce de los pobres, de origenes campesinos; un tiempo, a diferencia de los ingredientes actualmente utilizados, era mas presente la farina de mais, en lugar de la manteca se utilizaba exclusivamente la grasa (pella) y en lugar de las almendras, las avellanas que eran más económicas.                                                                                            
Con el pasar del tiempo los ingredientes se fueron cambiando siguiendo el gusto de los habitantes de la rica Mantova: actualmente la torta sbrisolona es muy conocida también en el exterior, es parte del patrimonio culinario italiano, tanto es así que ha sido reconocida con la denominaciòn de DOP (De Origen Protegido)

Curiosidad
Los expertos y amantes de esta torta, recuerdan que este dulce no se corta en absoluto con un cuchillo sino se parte con las manos y se acompaña con un vino dulce o licor
 
La próxima hago la verdadera y comparamos!!!!
Buen domingo!!!!
Mónica

viernes, 26 de octubre de 2012

Muñecas (Cuento)


Llegaron a nosotras como herencia. Eran dos muñecos grandotes y antiguos,  hechos de pasta,  regalo de  tía Elisa.
Mi hermana y yo teníamos una muñeca  más pequeña y moderna, pero había que compartirla. Podíamos bañarla, peinarle el hermoso cabello rubio, vestirla y acunarla. Cerraba sus bellos ojos azules de largas pestañas y sonaba en su interior una canción de cuna. Peleábamos por ser la mamá, por bañarla, vestirla... Un día que estábamos en plena discusión,  apareció  tía Elisa y nos dijo:
- Les traigo de regalo mis dos muñecos bebotes de cuando yo era niña.
No podíamos creer lo que escuchábamos. Los veíamos en casa de la abuela, cuando íbamos de visita. Ni bien llegábamos, corríamos al cuarto que había sido de Elisa. Y allí  sobre la cama,  recostados en almohadones,  se encontraban los dos bebotes.   Primorosamente vestidos con ropas impecables y   hermosas puntillas almidonadas.


- Uno para cada una. Cuídenlos, miren que estos muñecos no se  puede bañar…
- Pero tía – balbuceé yo,   que era la mayor- siempre nos dijiste que iban a ser para tus hijas;  cuando las tuvieras…
Tía Elisa,  acariciándome  la cabeza y con una mirada rara,  respondió:
- No voy a tener hijos, así que ahora son para ustedes dos. Pero recuerden que no se pueden mojar.
Tan emocionadas estábamos con ese increíble regalo,  que no nos importó   bañar a los bebés.
Rápidamente cada una eligió el suyo. Por alguna razón venían sin ropa, solo con un triángulo de tela blanca que hacía las veces de pañal. Quitamos el pañal para saber si eran mujer o varón. Descubrimos que eran totalmente asexuados. Por lo cual decidimos que mi muñeco sería mujer y el de mi hermana, varón.


Ambos tenían en la pancita una pequeña membrana metálica con orificios y cuando presionábamos  sobre ella,  los muñecos decían “mamá”.
 ¡Que hermosos eran! Parecían bebes verdaderos, o al menos a nosotras eso nos parecía.
Comenzamos a buscar ropa para bebés y como conseguimos muy poca decidimos fabricarla nosotras mismas. Juntábamos trapitos, puntillas, elásticos y con ayuda de nuestra madre empezamos a diseñarles un guardarropa. Aprendimos a enhebrar una aguja, a pincharnos con alfileres y cuando finalmente los vestíamos con nuestras confecciones, los muñecos parecían unos pobres espantapájaros, pero nosotras estábamos felices y pasábamos horas con ese entretenimiento.
La otra muñeca,  la de ojos azules y largas pestañas, quedó tirada en el fondo del cajón de juguetes.
Nuestros bebotes pasaron a llamarse: Nilda y Juancito. Venían las amigas del barrio a visitar a Nilda y Juancito. Todas tocaban la pancita y ellos decían  “mamá”. Nos sentíamos  importantes y favorecíamos a nuestras amiguitas preferidas con el préstamo por un rato,  de Nilda y Juancito.

Un día de verano jugamos hasta muy tarde en el patio, hacía mucho calor. Finalmente nos llamaron a cenar y luego de un baño  fuimos a dormir.
A la mañana siguiente cuando nos despertamos recordamos que no habíamos guardado a Nilda y Juancito. En  camisón  corrimos al patio a buscarlos.  Juancito y Nilda estaban desmoronados, deshechos. Solo quedaban sus ropitas, los vidrios que semejaban ojos y una pasta color marrón suave que rodeaba la escena. Nos pusimos a llorar con desconsuelo, no nos habíamos enterado que durante la noche llovió torrencialmente. Mi hermana hurgando la ropa y entre medio de la pasta encontró la membrana, la apretó y ambas escuchamos “mamá…”

miércoles, 17 de octubre de 2012

Tarta rápida de alcauciles

Cuando publico una receta, siempre trato que la misma venga acompañada por una historia o  anécdota, por eso el blog se titula “Comidas con historias”.  Pero a veces  tengo la receta y no la historia y muchas más,  tengo historias sin recetas.
Hoy tengo una nueva receta acompañada de una pequeña anécdota.

El otro día fui a visitar a una de mis hijas y me comentó que la noche anterior con su suegra Teresa, excelente cocinera y asidua contribuyente de este blog, hicieron una tarta de alcauciles. Rápida y  muy fácil.


Me sorprendió un poco eso de “rápida y fácil” ya que muchas veces leí recetas de estas tartas y nunca me atreví a hacerlas pues llevan por lo menos  3 kg de alcauciles y hay que raspar hoja por hoja con un cuchillito,  para extraer la parte comestible. Trabajo demasiado arduo para algo que finalmente  se devora en 10 minutos.
Intrigada le envié un mail a Teresa, pidiéndole la receta. Cuando ella me la envió, me di cuenta de dos cosas: una, que esta tarta lleva tan solo 3 alcauciles y otra,  que quién raspó cada hoja con el cuchillo no fue mi hija, sino  mi consuegra Teresa. Por eso no dio nada de trabajo. Así cualquiera…

Aquí transcribo la receta (¡¡Gracias Teresa!!)

Hola Gely:
Te envío la receta.
Esta  receta según el diámetro de la tartera que utilices y con estas mismas  proporciones,  te puede salir más alta o mas baja.

Ingredientes
2 cebollas medianas rehogadas
3 alcauciles de buen  tamaño, hervidos
4 huevos
1 cucharada sopera de fécula de maíz (maicena) diluida en leche (si te gusta mas gourmet en lugar de leche,  100 cc de crema de leche)
Queso rallado a gusto.
Sal, aceite, pimienta en grano molida y nuez moscada.

Preparación
Lo más  trabajoso de esta preparación es quitar la parte blanda y no fibrosa a las  hojas de los alcauciles. Para eso a cada  hoja le  retiro la carne o pulpa con un cuchillo.



Luego pico todo junto con los corazones y los tronquitos. (Los tronquitos se deben pelar antes de hervirlos)



Agrego la cebolla ya rehogada, los huevos, el queso y la maicena diluida en la leche/crema.
Mezclo bien todo. Condimento  a gusto y utilizo  un  molde de tarta  con una masa casera o comprada. 


Relleno,  espolvoreo con  queso rallado por encima y cocino a horno mediano hasta dorar.



En la casa de tu hija la hicimos con dos tapas, pero si haces la masa casera queda muy bien con una sola tapa.

Un beso
Teresa

Nota: La hice, saqué las fotos y nos la comimos. Muy Rica!