domingo, 4 de marzo de 2012

CUBA. Capítulo 6

No quiero abusar de vuestra paciencia, así que sintetizaré el relato contando que manejamos más de 3000 km en total. Si ya se; la isla mide 1500 km de punta a punta, y nosotros solo arrancamos desde La Habana, pero muchas veces nos indicaban mal los recorridos y teníamos que volver para atrás.

Una calle en Santiago de Cuba
No siempre nos alojamos donde deseábamos,  sino donde podíamos. La gente siempre nos trató bien, en general es simpática, solidaria y alegre. No puedo relatar todas las cosas que hemos pasado porque me extendería demasiado y los aburriría. Lo único que les digo es que 100 km antes de devolver el coche, empezaron a soltarse partes de la cabina del módulo y esta  comenzó a parecer una discoteca, pues se prendían todas las luces de indicaciones: roja, amarilla y verde. Creímos varias veces que no llegábamos.
Hemos conocidos pueblos y ciudades hermosas, altísimas sierras, lugares a los que nunca pensamos en ir, por ejemplo: “Nuevita”. Por no conseguir hotel,  fuimos a parar allí y conocimos la zona industrial de Cuba, sin programarlo.


Playa de Ancon

 Cuba es verdaderamente “La Perla del Caribe” y casi siempre donde vaya, hay alguna playa donde ver el mar.
Dos de las ciudades más bonitas son  Trinidad y Cienfuegos. Van unas pocas fotos.


Plaza central de Trinidad

Calle en Trinidad

Otra calle en Trinidad

Jugando al dominó en una calle de Trinidad


Una calle de Cienfuegos
De las playas, todas son hermosas, pero  las de Cayo Guillermo me parecieron paradisíacas. Pero para llegar allí hay que hacer 32 km sobre un terraplen construido en medio del mar.

Manejando por el terraplen

Como se hace el terraplen en medio del mar

El Terraplen


Playa de Cayo Guillermo


Cayo Guillermo

Playa El Pilar en Cayo Guillermo
El día que entregamos el módulo, no había huesito de nuestros cuerpos que no nos doliera, pero: ¡ATENCIÓN! ¡No se equivoquen! Estos 4 viejitos ya están planeando su próximo viaje:


Recorrer toda la “RUTA 40” de la Argentina.


 Es imposible contar todas las aventuras que pasamos, esto solo pretendió ser un muyyy sintético resumen y con tan solo unas pocas fotos,  de las muchas que sacamos.

Hasta otra!!!

viernes, 2 de marzo de 2012

CUBA. Capítulo 5

La recepcionista del Hotel se apiadó de nosotros,  no se si por la edad o porque nos vio muy cansados o ambas cosas a la vez. Nos dijo que si solo era por esa noche,  nos podía dar 2 habitaciones, pero al día siguiente debíamos dejarlas ya que las tenía reservadas. Nos quedamos y cenamos en el mismo restaurante del hotel.  (Menú: pollo  con arroz y vegetales o cerdo con arroz y vegetales o pescado con lo mismo. Los vegetales siempre eran los mismos: repollo blanco, pepinos y tomates verdes). Lo menciono especialmente porque es lo que más comimos en todo el viaje. Siempre que comimos con la gente en los pueblos,  la dieta se basó en esos platos,  con pocas variantes. No hay gran variedad de alimentos, pero no he visto   un solo niño desnutrido  comparado con   otros países de América Latina. La cosa cambia totalmente cuando se va a los hoteles de Turismo convencionales.

MORRO EN SANTIAGO DE CUBA
MONICA EN EL FARO DE SANTIAGO DE CUBA
En Santiago de Cuba, íbamos por un camino hacía el Morro y de repente nuestros muchachos frenaron bruscamente y dieron marcha atrás. Es que en pleno camino estaban asando un cerdo/porcino de la forma más simple posible.


Con un palo atravesado y dándole vueltas a mano sobre el fuego. Ellos: Marce y Alex,  querían comer un trozo ya,  pero les dijeron que faltaba más 2 hs.  de cocción,  que volvieran  luego y les venderían una porción. No pudo ser…


Otra vez  la ruta...
Empezamos a notar que el coche decididamente no era cómodo, los asientos eran muy duros, el espacio atrás no permitía estirar las piernas y a cada uno de los integrantes de nuestro  contingente de 3era. edad,  nos comenzó a doler alguna parte del cuerpo.
Yo había llevado una crema para dolores musculares,  más un botiquín lleno de remedios. La crema,  por si alguien la conoce se llama Atomo Desinflamante y tiene un fuerte olor a alcanfor, mentol y eucalipto.


Así es que el auto iba cerrado por el  aire acondicionado,  con el olor penetrante del remedio que nos íbamos colocando en nuestras zonas dolientes… y SÍ,  empezamos a quejarnos... Este coche era incómodo,  muy duros los asientos,  los amortiguadores hacían un  ruido terrible, muy bajo, etc. Cada vez que había que salir era un esfuerzo… En fin que al "chino Geely",  le cambiamos el nombre  y lo comenzamos a llamar “El Módulo”.
Alex,  empezó a numerar nuestras quejas sobre cada incomodidad o dolor que  íbamos sumando. Debido a la  cantidad de horas que pasábamos dentro del módulo, llegamos a contabilizar cerca de 380 quejas.
Al principio tomábamos mate mientras manejaban,  luego de varias quemaduras con el agua a raíz de los pozos,  debimos suspender nuestras animadas sesiones de mate dentro del módulo en movimiento.

CONTINUARÁ

jueves, 1 de marzo de 2012

CUBA. Capítulo 4

El coche de aspecto era muy lindo. Fabricación China. Y además con la patente para turistas color rojo.


Alex planeó que el primer día haríamos 450 km hasta Ciego de Ávila. Allí dormiríamos y seguiríamos a la mañana siguiente con otros 400 km hasta Santiago de Cuba, donde permaneceríamos 3 días.
En todo el viaje solo hicimos reserva de 3 hoteles y por 3 noches en cada uno. El primero en La Habana, el segundo a mitad del viaje,  en Cayo Coco para tomar un descansito y el último,  antes de regresar,  en Varadero para no llegar tan cansados a casa. En el resto (10 días más) decidimos no hacer reserva de hoteles, por las dudas que no se cumpliera el itinerario.

El camino en el mapa figura como autopista.
─ Son nada más que 450 km –dijo Alex─  en 5 horas llegamos lo más bien.
─ Acordáte que a las 18 hs. debemos dejar de manejar  ─dije yo,  temerosa con la noche.
─ Nos va a sobrar el tiempo y como vamos a pasar por Santa Clara, podemos visitar el monumento del CHE ─agregó él.

Nos costó bastante salir de la ciudad de La Habana y allí nomás empezamos a notar dos cosas: 1) que había poca señalización y 2) que había bastantes pozos. Pero el entusiasmo estaba  a flor de piel. Recién comenzábamos…

Ver el monumento al Che en la Plaza de la Revolución, es grandioso. Por como está hecho, por donde está ubicado y por la magnificencia que tiene.



Como era de esperar  se hicieron las 6 de la tarde antes de llegar a Ciego de Avila y ahí nos dimos cuenta porque “no había que manejar de noche”. En las rutas circulan multitudes de gente y con todo tipo de transporte imaginable.




Gente caminando, cruzando en medio de la calzada, en camiones, en bicicletas, en motos, a caballo, en carros tirados por caballos y/o mulas, en tractores, en micros y todo, todo sin luces. Por lo cual hay que manejar a muy baja velocidad para no atropellar a nadie.



Todo medio de transporte es válido




No salíamos de nuestro asombro. Yo nunca había visto  tan variadas formas de transportes.
 

Llegamos a la  ciudad de Ciego de Ávila de noche  y no había lugar para quedarse, fuimos nuevamente a la ruta ya con noche muy cerrada y tratando siempre de no llevarnos a nadie por delante. Cansadísimos arribamos a un hotel y tampoco quedaba lugar. El próximo pueblo estaba a 70 km.
¿Manejar otra vez en la ruta  y de noche?  

CONTINUARÁ

miércoles, 29 de febrero de 2012

CUBA. Capítulo 3


Nuestro contacto en La Habana para reclamar  por  el coche, nunca contestó las llamadas. Por lo cual resolvimos ir a la oficina central de Cubacar.
Para los traslados utilizábamos taxis. Llegamos a tomar un taxi modelo Plymouth 1945 (tenía más años que nosotros y funcionaba). Solo se paró 3 veces durante un recorrido de 30 cuadras y cuando llegamos al hotel,  tuvimos que  cambiar nuestra vestimenta,  ya que  se hallaba impregnada con olor a gasoil


Merecen un  apartado especial los taxistas en Cuba, sobre todo en La Habana. Son gente muy instruida, que pueden llegar a tener más de un título universitario (ingenieros, doctores en letras o filosfía, etc) Saben la historia de su país al dedillo.
Cuando  comentábamos sobre el recorrido que teníamos pensado hacer, todos coincidían en decirnos que realmente nuestro itinerario era una aventura, que no circuláramos por las rutas a partir de las 18 Hs y menos aún de noche. Pensábamos lo peor, que nos podían asaltar, acuchillar…

Luego de luchar bastante con los empleados de Cubacar obtuvimos nuestro coche,   no tenía nada que ver con lo que habíamos alquilado. Pero era lo que había.
Un coche económico y no “mediano”,  de origen chino e increíble, ¿saben cual era la marca?: GEELY (a mi me llaman GELY) o sea que tenía mi nombre. De aspecto se veía bien, con las utlidades básicas y con más de 60.000 km. Nos habían avisado que no se podía usar GPS,  que no estaba permitido.


Compramos un mapa carretero y ahora sí: ¡¡A la Ruta!!!
 Pero eran más de las 12 del mediodía y nos habían dicho una y mil veces que no manejáramos después de las 6 de la tarde.  En Cuba es Invierno, a las 6 PM cae el sol y en 10 minutos se hace noche cerrada.

Alex había trazado un minucioso plan de viaje. Manejarían solo los hombres y por turno. Mientras tanto,   las mujeres  en el asiento de atrás prestaríamos  apoyo logístico/comestible. (veníamos provistas  desde  Bs. As. con  equipo de mate completo,  galletitas saladas y dulces, caramelos, agua,  etc.)

Primer punto de parada: Ciego de Ávila.

CONTINUARÁ

lunes, 27 de febrero de 2012

CUBA. Capítulo 2

Antes de retirar el coche nos habíamos dejado 2 días libres para volver a recorrer la ciudad vieja de La Habana. Los cuatro coincidimos en que esta,  se encontraba más remozada que cuando la habíamos conocido por primera vez. Alex y Moni habían ido en 1996,  Marce y yo fuimos en 1998. Había edificios pintados, algunos restaurados y muchos más negocios a la calle. Hermosos restaurantes y lugares para tomar algún refresco, porque si bien ahora es invierno, la temperatura suele ser superior a los  30 grados y es muy húmedo.


Lo más lindo de esta ciudad y de cualquier lugar donde uno va de turista,  es perderse. Si,  caminar sin rumbo fijo y tener que preguntar  como se sale del laberinto de callejuelas. La gente es muy amistosa y cordial.


Rápidamente entablan conversación y sobre todo porque somos argentinos. Nos nombran al “Che”, que según ellos dicen se hizo “Cubano” y a algún jugador de fútbol conocido Maradona o Messí (según la edad del interlocutor).


Hay mucha, pero mucha gente por las calles. Circulan caminando, en bicicletas taxi, en coches de modelos antiquísimos que aún funcionan. 



Venden muchas cosas o directamente piden que les demos algo de lo nuestro. Uno llegó a pedirle a Marce que le diera la camisa que llevaba puesta… y una señora me pidió mi sombrero, que era bastante feucho.


Los edificios importantes: museos,  iglesias,  antiguos palacios etc. se ven muy cuidados. Mucha cantidad de turistas de todo el mundo: alemanes, japoneses, italianos,  noruegos, holandeses, y muchos argentinos.  



Al segundo día,  se nos ocurrió pensar  que coche nos tocaría. Cuando desde Bs. As. acordamos de alquilar un vehículo, la verdad sea dicha,   yo puse ciertas condiciones. A causa de una  vieja hernia de disco que sufrí en un viaje,  deseaba un móvil más o menos cómodo. Entre idas y vueltas alquilamos un modelo mediano. Nos enviaban fotos de varios, pero no  definían cuál iba a ser el que nos entregarían, por lo cual era una incógnita. Pero  era así o nada. Aceptamos.


Llamamos por TE desde el hotel para preguntar sobre nuestro coche que debíamos retirar al día siguiente. Nadie sabía nada, ni siquiera que teníamos pago un coche de alquiler.

CONTINUARÁ

domingo, 26 de febrero de 2012

CUBA. Capítulo 1

¡¡QUE AVENTURA!!  Dijo casi gritando y tomándose la cabeza con ambas manos, la simpática Agente de Viajes, en la recepción del hotel.
Los cuatro nos quedamos mirándola sorprendidos, entonces ella bajó las manos de su cabeza y dijo:
─ ¡Pero hermosa! Una aventura muy interesante. No es poca cosa recorrer  todo el interior de Cuba manejando.

Habíamos llegado desde Buenos Aires a la Habana, en un vuelo con escala que duró más de 12 hs. Estábamos agotados… ¿Jóvenes? ya no somos. Entre los cuatro cubrimos el rango que va  desde los 64 hasta los 67 años. Pero aún nos queda el espíritu de aventureros que tuvimos siempre.


Nuestras aventuras comenzaron a los 24 años, primero de novios, luego casados, casados con hijos y ahora de abuelos. Por eso la Agente de Viaje nos miraba como a bichos raros cuando le contamos que habíamos alquilado un coche desde Buenos Aires, para recorrer toda la isla. La hermosa isla de Cuba,  tan bien bautizada como: La Perla del Caribe.

Ambos matrimonios conocíamos previamente Cuba, pero como turistas convencionales que concurren a los lugares clásicos que organizan  los Tours. Por eso  Alex, que siempre es el que más empuja de los cuatro, fue el creador de la idea y allí estábamos a punto de iniciar el recorrido.

El relato va a llevar varios capítulos, por lo cual  presentaré a los personajes:
Alex y Mónica (una pareja)
Marcelo y Gely (la que relata),  la otra.

CONTINUARÁ

jueves, 2 de febrero de 2012

Tarta de calabaza, maíz y queso

Con la heladera y el  freezer  medios vacíos y  el gran calor que hizo en estos días,  lo que menos deseaba era ir a hacer compras. Comencé a revisar que quedaba: Una sola tapa de pascualina, un trozo de queso fresco, un pedazo de calabaza, cebollas, medio morrón bastante arrugadito y maíz congelado. ¡¡¡Albricias!!!, Si me alcanzaban los huevos,  haría un pastel de maíz y calabaza sin salir de casa.

Ingredientes
Una tapa de masa de pascualina
1 bolsita de maíz en granos (de esas que se congelan)
½ calabaza
2 cebollas
½ ají morrón
2 cucharas de crema de leche
3 huevos
100 grs de queso tipo cuartirolo o ½ taza de queso rallado
Aceite, sal,  pimienta molida y nuez moscada
Algunas semillas de sésamo

Preparación
En una fuente y en horno de microondas,  cocinar la calabaza cortada en cubitos y cubierta con un poco de agua.


Depende del tamaño de la calabaza el tiempo de cocción, debe quedar tierna sin que se haga puré. Reservar.


Rehogar en un poco de aceite, las 2 cebollas cortadas en cubitos y el ají morrón. Agregar el maíz y cocinar un poco más.


Dejar enfriar y luego mezclar con los cubitos de calabazas, incorporar la crema de leche, los condimentos y mezclar todo con los 3 huevos.


En un molde enmantecado colocar la tapa de pascualina y verter el relleno. Colocar encima de este láminas de queso y espolvorear con las semillas de sésamo.


A horno mediano cocinar hasta que esté doradita.
Servir caliente o fría acompañada de ensalada de hojas verdes.