miércoles, 5 de marzo de 2014

LA CEREZA DE TÍA MARTA.

Tarta de Cerezas


La casa de la tía  Marta tenía un hermoso parque y en él había varios árboles importantes. Un  enorme y viejo pino,  un sauce llorón del cual colgaba una hamaca, una antigua higuera que proveía a toda la familia de unos ricos higos en almíbar que preparaba la propia tía Marta. También había ciruelos, naranjas, limonero, un cantero dedicado a hierbas aromáticas: perejil, orégano, menta, salvia... Una verdadera delicia que toda la familia disfrutaba. Para qué el relato  fuese completo habría que agregar la variedad de flores: jazmines, rosas, hortensias, margaritones... Y una parrilla donde se hacían  unos asados increíbles.

Pero desde hacia un tiempo el parque de tía Marta tenía una novedad. Había plantado un cerezo. El clima de Buenos Aires no es nada propicio para ese tipo de árbol.  Aunque por algún extraño milagro, el cerezo creció. Se hizo un arbolito. Un buen día se llenó de flores de cerezas. Todos lo observábamos y seguíamos la evolución con curiosidad.

Se cayeron todas las flores!  ¡Que pena! Era lo previsto. ¿Cuándo  se había visto crecer cerezas en Buenos Aires? Pero un día que fuimos de visita, Marta nos llevó a ver la última novedad muy contenta. Había quedado una, una sólita y solitaria flor que no se había caído y ahora era una pequeña cereza.

Atentos seguimos día a día el crecimiento del preciado fruto. La cerecita se iba transformando en una bella y gran cereza. La mirábamos con respeto y nadie se permitía  siquiera tocarla. 



Dio la casualidad que uno de esos días, la tía Marta hizo una reunión en su parque y la cereza estaba a punto. Éramos  unos cuantos rodeando al pequeño arbolito con su única cereza y alguien dijo:
- ¿Le sacaron una foto?
Otro respondió:
 - No aún no. Voy a buscar la cámara.
 En ese preciso instante, se acercó una niñita de unos 4 o 5 años, nos vio a todos alrededor del árbol. Miró fijamente a la cereza: grande, roja, apetitosa, a punto y antes que alguien pudiera reaccionar, la arrancó con un rápido movimiento, la llevó a la boca y se la comió.
Fue tan instantánea su acción, que nadie se atrevió a decirle nada, además ya era demasiado tarde pues se la había comido.

Toda esta historia viene a cuento de que compré unas cerezas preciosas venidas del sur de nuestro país y al comenzar a buscar una receta para hacer una tarta, me acordé de la cereza de la tía Marta.



Buceando en Internet, encontré este hermoso blog con muchas recetas y justo la que yo buscaba. Por eso aviso que esta no es creación mía para nada, es copia fiel, salvo las fotos, que sí las fui sacando mientras la iba haciendo.

http://www.dulces-y-panes.com/2012/07/tarta-de-cerezas.html
Ingredientes
Masa quebrada
- 200 g. de harina de trigo
- 60 g. de azúcar
- 60 g. de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo

Crema pastelera
- 250 ml leche semidesnatada
- 2 yemas de huevo
- 50 g de azúcar
- 2 cucharadas colmadas de harina de maíz (maicena)
- la corteza de medio limón
- canela en rama

Cerezas confitadas
- 500 g. de cerezas picotas
- 3 cucharadas de azúcar
- 50 ml de agua
- 50 ml de moscatel o mistela
- una hoja de gelatina


Preparación
Masa quebrada
1. Batir la mantequilla con el azúcar.
2. Añadir el huevo y la harina y mezclar bien hasta obtener una masa homogénea.
3. Formar una bola, envolver en film transparente e introducir en el frigorífico durante al menos 1 hora para que gane firmeza.

Crema pastelera
1. Calentar en un cazo 200 ml de leche con la corteza de limón y un trocito de canela en rama, sin dejar que hierva.
2. Mezclar las yemas de huevo con el azúcar, la harina y los 50 ml de leche restantes.
3. Verter la mezcla anterior sobre la leche caliente (habremos retirado la corteza de limón y la canela), removiendo continuamente. Calentar sin que llegue a hervir y sin dejar de remover hasta que espese.
4. Traspasarla a un bol y taparla con film transparente para evitar que se reseque por encima.
5. Dejar enfriar.

Cerezas confitadas
1. Cortar las cerezas por la mitad y retirar el hueso.
2. Ponerlas en un cazo con el azúcar y el agua y calentar hasta que empiece a hervir, removiendo de vez en cuando.
3. Añadir el moscatel y dejar cocer hasta que las cerezas estén tiernas, unos 30-45 minutos (el tiempo variará en función del grado de madurez de las cerezas).
4. Dejar enfriar.




La tarta
1. Sacar la masa del refrigerador y estirarla con el rodillo.
2. Cubrir con la masa un molde bajo de unos 20 cm de diámetro. Pincharla repetidas veces con un tenedor y colocar papel de aluminio cubriendo totalmente la masa y apretando bien. De esta forma conseguiremos que no pierda la forma y no se queme durante el horneado.






3. Hornear a 180ºC durante 20 minutos, los últimos 5 minutos retirar el papel de aluminio para que se dore la superficie.
4. Desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.
5. Colocar la base de masa quebrada en el plato donde se vaya a servir y cubrir con la crema pastelera. 





6. Reservar en la nevera.
7. Escurrir las cerezas sobre papel absorbente y colocarlas sobre la crema.





8. Poner la gelatina en remojo con agua fría y disolverla a continuación en el sirope caliente que habremos obtenido durante la cocción de las cerezas.






9. Cubrir la tarta con esta gelatina y reservar en la nevera hasta el momento de servir.



Sugerencias

· Para que las cerezas tengan más sabor lo mejor es prepararlas el día anterior y dejarlas macerar toda la noche en la nevera.
·
 Si no os gustan las cerezas, también podéis prepararla con manzanas golden o melocotones de viña.

3 comentarios:

  1. Una tarta buenísima y la historia de la cereza me encantó. Me apunto la receta para hacerla pronto, porque este tipo de tartas me encantan. Besos.
    http://lasrecetasdenessa.blogspot.com.es/

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    1. Desde hace un tiempo que soy seguidora de tu blog y me gusta mucho!!!

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  2. Transcripción de comentarios llegados por Facebook:
    Antonio Tenuta: Que hermosa ! Gracias por el lindo recuerdo


    Mordiendo la Galleta: Divina la receta pero me quedé con la intriga, el árbol, volvió a dar frutos?

    Gely: No. Nunca más. Es más, hace mucho que lo quitaron del parque, se fue secando y no progresó jamás.

    Mordiendo la Galleta: Noooooooooo que horror!!!!

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