jueves, 31 de marzo de 2011

COMIDAS CON NOMBRES COMPLICADOS

Hay algunos  restaurantes que a los platos les ponen nombres muy complicados, por ejemplo: “Chuletitas de cordero lechal sobre su nido de puerros caramelizados”  es un poco largo y difícil de recordar.
En base a esto,  cuento una pequeña historia.

Hace ya unos   años estaba con la radio encendida, mientras  trabajaba en mi PC. Cuando de pronto escucho  que ofrecen un premio a quién envie un relato o cuentito que no supere  los 10 renglones de escritura. Sin pensar mucho, envié uno y grande fue mi sorpresa,  cuando me avisaron que había ganado una cena para dos personas.
La cena era  en un restaurante muy conocido, de gran moda en ese momento y bastante caro.
Le conté  a mi marido y aceptó ir. 
El único problema es que tenía que ser en un día de semana y ambos  trabajábamos.
Cuando fuimos,  algo cansados tras la jornada laboral,  mi marido  me comenta en el camino que le dolía una muela.
--Entonces no vamos --le dije-- Volvamos a casa.
--No, no. Vamos igual,  si no perdes el premio –me respondió—ya tomé un calmante, se me va a pasar.

En el  restaurante ya estaban sobre aviso y teníamos una mesa reservada. Nos atendían con suma amabilidad. La decoración a la antigua con objetos muy viejos,  con luz muy tenue y velas en cada mesa.
Allí nos enteramos que el menú era único. Consistía en varios platos de autor (cocina de autor le llaman). Recuerdo que por lo menos eran 6 ó 7 platos.
 Los iban preparando al momento y venía una camarera con cada plato,  nos explicaba como se llamaba, cuales eran los componentes y como estaban preparados.
Algunos de los nombres  un poco complicados,  del tipo: “Mollejas caramelizadas en nido de fideos de arroz frito”, “Ojo de bife con crocante de hierbas”, “Papas al romero con tomates confitados y reducción de malbec”, “Lasaña de berenjenas con morrones asados, muzarella y carne picada”  y “Parfait de maracuyá” "Triángulos de masa philo con espinacas y queso de cabra” etc. Verdaderamente  muy ricos…

Lo más llamativo era la cantidad, muy pequeña. Pero el  decorado de cada plato era una obra de arte, daba pena comerla.  Ahí entendimos porque  la cena consistía de tantos platos…

Creí que solo a nosotros nos servían así por ser un premio, pero cuando empecé a observar las otras mesas, me di cuenta que era la característica del lugar. Todos comíamos lo mismo y de la misma forma.

En algún momento me levanté  y pasé por la zona de cocina. Ésta era muy abierta, se podía ver todo lo que hacían y me sorprendió la cantidad de chef  jóvenes que trabajaban en el lugar. Quedé un rato mirando y pregunté a uno de ellos,  ¿porque eran tantos? Me respondió que cada uno estaba encargado de un único plato.

Como los platos eran tan elaborados, entre uno y otro, había mucho tiempo de espera.
A mi marido,  se le iba pasando el efecto del calmante y me preguntaba cada tanto si aún nos quedaban muchos platos del menú para acabar con la dichosa  cena.
Yo le decía a cada rato que nos fuéramos, pero él estaba empeñado en llegar al final. Después de todo era gratis!
La camarera que nos veía tan cansados y con la cara de dolor de muelas de mi acompañante, nos decía casi cariñosamente:
-- Aguanten un poco más que faltan unos pocos platos y después se pueden ir.

Mientras tanto me entretenía en observar a una pareja muy joven que se sentó a un costado nuestro.
Ella,  muy bonita,  muy bien vestida. El,  con aspecto de “joven ejecutivo exitoso”.

Ni bien se sentaron,  él pidió  un vino de los más caros. Cuando estaban brindando sonó el celular del "joven ejecutivo". Contestó rápidamente.
Igual que a nosotros,  comenzaron a traerles  los diversos platos con sus respectivas esperas. El joven, comía y bebía pero seguía  hablando por TE sin parar. La  chica (con la cual inmediatamente me sentí solidaria) comía sin saber cuando su acompañante terminaría la conversación.
Cuando finalmente cortó,  yo le murmuré a mi marido:
-- Parece que ahora si va a conversar con la chica. Pero no. Marcó otro número y siguió hablando.
¿Uds. podrán creer?  Pasó un rato muy largo, nosotros finalmente  decidimos  retirarnos porque el dolor de muelas de mi compañero,  se hacía insostenible. Pero el “joven ejecutivo exitoso” (a esta altura yo lo odiaba por lo que hacía con la chica) continuaba hablando por celular.  Es más,  casi habían finalizado la cena,  estaban con el postre y la cara de tristeza de la chica era patética, pero el seguía hablando por su celular.

Me retiré del lugar pensando que sentido tenía para una pareja,  ir a un lugar tan caro, compartir bahh… es una forma de decir compartir,   cenar uno frente del otro, exquisiteces y no cruzar entre ellos una palabra?
Probablemente al  día siguiente la chica diría a sus amigas:
--Saben que fulano me llevó al restaurante XXXX. Fue una cena espectacular!!

Ahh.. a mi marido le tuvieron que extraer la muela.

3 comentarios:

  1. jaja una historia interesante estuve atento hasta el final , crei que ivan a cobrarte la cena o seria alguna estafa o algo.

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  2. Que nombres raros para todo!! Tendrían que poner, comida rica con ensalada algunas y otras no ;P
    Que tristeza para esa chica!! Yo me hubiera levantado rapidamente y me hubiera ido, no soporto a ese tipo de personas.
    Me encantó este relato, me gusta como esta contado!
    Me lo favoriteo.
    Besotes Gely y muchas gracias por pasarmelo

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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