lunes, 11 de agosto de 2014

Postre de frutas con salsa de arándanos y yogurt


Los arándanos se ven cada vez más en nuestro país. Antes los que llegaban a Buenos Aires, solo eran del sur y bastante caros... Pero ahora por suerte se cultivan en muchas provincias y su costo se hizo más accesible.


Si una prueba el fruto así como viene de la planta, no dice nada. De sabor  insípido y  color no muy llamativo, no resulta atractivo. 


Pero en cuanto toma un poco de temperatura, cambian sus azúcares y se transforma con un bello color rojo morado. Larga su jugo y tienta usarlo para postres, repostería, salsas, mermeladas...


Era  domingo al mediodía,  habíamos preparado una rica comida, pero no teníamos postre. Entonces con  con mi hija empezamos a armar un postrecito con lo que había en la casa en ese momento,  que no era mucho. Les paso la receta porque quedó riquísimo y lo hicimos en 10 minutos.

Ingredientes
1 cajita de arándanos de 120 grs.
2 cucharadas soperas de azúcar.
1 chorrito de agua.
2 yogures consistentes (Nosotras usamos uno de vainilla y otro de frutilla).
2 bananas.
Un puñadito de nueces picadas.
Hojitas de menta y cascaritas de naranja para decorar.

Preparación
En un jarrito colocar los arándanos con el azúcar y el chorrito de agua. Llevarlos a fuego bajo, unos minutos, hasta que los frutos se rompan un tanto. Se puede ayudar aplastándolos un poco con un tenedor. Dejar enfriar.



Mientras tanto elegir unas copas donde armar el postre. Pelar las bananas y cortar en rodajas. Reservar. 
Armado de la copa.





Colocar capas alternativas de yogurt (También se puede hacer con helado, yo solo tenía yogurt), la salsa de arándanos, bananas u otra fruta que no sea cítrica.  Nuevamente yogurt, bananas, salsa y así hasta terminar. Reservar algo de la salsa para la última capa. 



Cuando ya está armada espolvorear por arriba con las nueces picadas (puede ser también con almendras o avellanas,  etc.). 



Postre rápido, práctico y rico!!

martes, 5 de agosto de 2014

Guiso de lentejas para muuuchos comensales

Esta receta ya ha sido publicada en este mismo blog en:


Lo único que varía aquí son las cantidades, ya que salieron  unas 30 a 35 porciones de guiso.






Muy Rico!! Ideal para el frío.

lunes, 28 de julio de 2014

¿Te gusta el café?

 A mi me encanta y suelo tomar 2 ó 3 por día, siempre express. Puedo tomarlo sola o en compañía, no importa como, pero lo disfruto mucho.


Fue recorriendo una famosa librería de Buenos  Aires, dónde  ví un libro  muy interesante sobre la historia del café. En dicho libro se juntaban dos cosas que me apasionan: la historia y el café. Así pues lo compré, pero no  voy a decir el autor pues este blog no hace publicidad. Ahora,  si  luego de leer este texto alguien desea el título del libro y el nombre del autor, me lo puede pedir por mail que se lo envío.

A pesar de que en Internet hay mucha… ¿Qué digo?  Muchísima información sobre los orígenes del café,  trataré de hacer una pequeña  síntesis sobre su descubrimiento,   que no deja de ser una bonita leyenda.

Se cuenta que alrededor del año 800, en una antigua tierra montañosa de Abisinia,  hoy conocida como Etiopía, vivía un joven pastor llamado Kaldi. Dedicado al cuidado de un rebaño de cabras, el pastor acostumbraba a recoger el rebaño al atardecer con el llamado de su flauta. La melodía de la flauta hacía que las cabras bajaran solas de la montaña. Pero un día no hicieron caso al sonido de la misma. Kaldi renegando trepó la montaña y al no hallarlas empezó a buscarlas entre los árboles y arbustos. Finalmente cuando las encontró,  las cabras que hasta entonces habían sido muy mansas,  corrían embravecidas, se paraban en sus patas traseras, se daban tumbazos unas contra otras y balaban con frenesí.  “Las cabras estaban locas”. De ahí proviene el  famoso dicho: “Más loca que una cabra”.


 Kaldi no entendía que sucedía y pensaba si  estarían embrujadas. Esa noche las cabras no durmieron por la excitación. Al día siguiente las siguió y observó que iban directamente hacia unos arbustos o árboles pequeños de donde arrancaban y comían con voracidad unos frutos rojizos. 


 El pastor pensó que  eso las habría envenenado. Como esta situación se repitió varios días seguidos,  Kaldi se animó y  él mismo, probó uno de los  frutos. Pero lo encontró de un sabor muy desagradable. Igualmente cosechó una cantidad de esos frutos y los llevó al convento de su pueblo.  Los monjes también lo probaron y al  encontrarlos de sabor tan feo los tiraron sobre el fuego. Ahí con el calor de las llamas,  reventó el fruto, se separó la pulpa,  el grano comenzó a tostarse y el aroma del primer café de la historia enloqueció a las cabras, a los monjes y  a los hombres. ¿No es una linda leyenda?


La historia sigue… Es realmente  muy larga e interesante, ya que pasaron muchas cosas hasta que el rico café llegó a las tazas de nuestra época.

jueves, 24 de julio de 2014

Torta de yogurt y arándanos

Cuando aparecen los primeros arándanos, me entran unas ganas terribles de utilizarlos en algún producto de repostería. 


Será que me atraen por el color y el contraste que presenta en la masa horneada. Pero por supuesto también por el sabor, que es muy agradable al paladar.  Buscando recetas,  encontré esta que vale la pena hacerla porque es deliciosa.


Ingredientes

1 pote de yogur natural (con este mismo pote se miden los demás ingredientes)
La mitad del pote de aceite.
3 huevos.
1 y 1/2 potes de azúcar. (Si te gusta bien dulce,  se puede usar 2 potes de azúcar). 
1 cucharadita de jugo de limón.
Ralladura de  limón.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
3 potes de harina leudante.
150 gramos de arándanos.



Preparación
-  Encender el horno a fuego moderado. Preparar el molde donde se va a cocinar la torta, cubriendo el fondo con un  papel manteca cortado según la forma de dicho molde. Enmantecar los bordes y el papel.



-  En un bowl batir los huevos con el azúcar durante 3 minutos aproximadamente (hasta que se blanqueen). 
- Agregar el yogur, el extracto de vainilla, el jugo de limón y la ralladura. 
- Seguir batiendo y añadir el aceite de a poco. 



- Agregar la harina y mezclar bien. Incorporar los arándanos en este momento. Como son pesados van a caer a la base y cuando se desmolde la torta,  se verán mayormente en la parte de arriba.
- Colocar la mezcla en un molde.
- Hornear alrededor de 40 minutos. Para saber si está lista, pinchar con un palito o con un cuchillo. Si sale sin restos de masa, ya está.
- Sacar la torta del horno, esperar 5 minutos y luego desmoldar sobre una rejilla para que se enfríe. 


- Espolvorear con azúcar impalpable y a disfrutar.


viernes, 4 de julio de 2014

Ñoquis de ricota y espinaca


Ingredientes
300 grs. de harina leudante.
250 grs. de ricota.
1 taza de espinaca blanqueada y procesada.
1 huevo.
Un puñado de queso rallado.
Sal y pimienta molida a gusto.

Preparación
Blanquear las espinacas: Pasarlas unos minutos por agua hirviendo, enfriarlas bajo un chorro de agua fresca (bajo la canilla), escurrirlas bien y procesarlas. Reservarlas.



Luego hacer un aro con la harina en la mesa de trabajo. En el medio colocar la ricota, la espinaca, el queso rallado y el huevo. Condimentar.



Esta es una masa que no lleva  amasado, simplemente se mezcla y une  con la ayuda de una espátula. Se van integrando todos los ingredientes hasta  formar un bollo. Una vez logrado el bollo, dejar reposar unos 10 minutos.



A continuación,  cortar pequeños bollitos y  formar cilindros alargados. Para que no se peguen a la mesa de trabajo,  espolvorear cada tanto con harina. Cortar e cilindro en  pequeños trocitos y pasar cada uno por la maderita de hacer ñoquis,  así se  da el típico enrulado. 



Este procedimiento, aparte de embellecer a la pasta,  sirve  para que la cocción dentro del ñoqui sea mayor.



En una cacerola con abundante agua hirviendo y sal, echar los ñoquis. 



Cuando estos suban a la superficie, dejar cocinar todavía  un minuto más y recién luego retirar con espumadera.
Acomodar en un bol o bandeja donde ya haya una capa de la salsa o del acompañamiento elegido.



Quedan muy bien con cualquier salsa, o con manteca y queso,  o oliva y queso, o  crema y queso… etc.

lunes, 30 de junio de 2014

Budín de brócoli y salsa blanca

Estamos en la época de hallar hermosos brócolis en las verdulerías. Por eso aprovecho para mostrarles una receta muy simple y riquísima...

Ingredientes
Un  brócoli grande o dos pequeños.
Un diente de ajo picado.
Salsa blanca espesa (cantidad necesaria)
Pan rallado,  2 cucharas de las de sopa.
3 huevos.
Queso rallado a gusto.
Sal, pimienta y  nuez moscada.

Preparación
Cortar los tronquitos de los brócolis  separando las flores. No tirar estos tronquitos, al contrario,  cortarlos pequeños y ponerlos  a hervir un rato antes que  las flores ya que son un poco  más duros (aunque muy sabrosos). Las flores se cocinan muy rápido.



Por otro lado picar la cebolla y dorar en un poco de aceite. Picar el ajo y reservar.
Tener preparada previamente una salsa blanca de su elección.


Cuando el brócoli esté frio, picarlo apenas y  mezclarlo con la salsa blanca, la cebolla dorada, el ajo picado, los huevos y agregar las 2 cucharas de pan rallado más los condimentos. 
Enmantecar y espolvorear con pan rallado un molde y verter la mezcla en él.


Espolvorear con queso rallado la superficie. Hornear a fuego mediano y por último darle un toque más fuerte al horno,  para dorar la parte superior.


Desmoldarlo tibio y presentarlo como más guste. Puede ser con salsas, solo, acompañado de un timbal de arroz, de una presa de pollo, etc. etc.



jueves, 26 de junio de 2014

Pulpo a la gallega


Recién preparado y humeante

Esta receta me la enseñó mi suegra Celina, oriunda de Galicia, España.  Ella mantenía las costumbres y tradiciones familiares e insistió siempre para que sus descendientes, también las adquirieran.
El pulpo a la gallega, como su familia y ella lo preparaban, debía cumplir varios requisitos bien estrictos, a saber:
1) El pulpo debía ser grande,  con unos buenos tentáculos. En general de origen español.  (Aunque en nuestro país, esto resulta algo caro…). Aquí se  consiguen fácilmente los pulpos de origen chileno, pero… son bastante más pequeños.
2) El pimentón de muy buena calidad, también importado de España de ser posible.
3) Aceite de oliva. Utilizado de forma generosa.
4) Por último,  las papas. Deben ser de  buena calidad y de tamaños parejos,  o a lo sumo, cortadas en trozos de dimensiones parecidas.

Ingredientes para pulpo a la gallega (Tres personas, comen bien)

1 kg. de pulpo.  (En mi caso pude conseguir dos tentáculos más la cabeza,  y eso ya pesaba 1 kg.)
1 kg. de papas/patatas.
2 dientes de ajo.
3/4 taza de aceite de oliva.
1 cucharada de sopa, colmada de pimentón.
Sal a gusto.
3/4 taza con el  agua de la cocción del pulpo.

Dos tentáculos y la cabeza (1 Kg)
Preparación

Colocar una cacerola con abundante agua y sal a hervir. Cuando llegue al punto de  ebullición, introducir el pulpo adentro.
Aquí es donde Doña Celina comenzaba a enseñarme los secretitos.

El primero: colocar el pulpo en el agua hirviendo, dejarlo tan sólo  1  minuto y retirarlo. Repetir esta operación hasta 3 veces. Mi suegra lo llamaba: “asustar al pulpo”, pero en realidad,  se hace para que la carne se contraiga en tres etapas y no de un sólo golpe. Eso lo hace más tierno. Luego sí, cocinarlo entre 25-35 minutos.












El segundo secreto,  era buscar una “pajita de escoba” para pincharlo y ver si estaba tierno. No había que utilizar  un escarbadientes por que este  tenía la madera más dura.  Y digo "era" porque en esta época ¿Quién tiene una escoba de paja en su casa? Ahora son todas de plástico... Yo no la conseguí,  así que tuve que utilizar el controvertido escarbadientes, con el desagrado que eso le  habría causado a Doña Celina, de haber  estado presente.

Celina,  a las papas las cocinaba junto con el pulpo. O sea, en la misma cacerola que el pulpo,  pero las ponía un rato después, calculando por el tamaño de las papas, en cuanto tiempo se cocinarían. La idea era que ambos  productos llegaran bien cocidos simultáneamente. Pero, para eso hay que tener muy buen ojo y yo no lo tengo, así que en mi caso, prefiero cocinar las papas en una cacerola aparte.

Paralelamente, mientras faltan pocos minutos para que ambos productos lleguen al punto óptimo de cocción,  se vierte  el aceite de oliva en una sartén y se calienta a fuego bajo, pero con los dientes de ajos pelados sumergidos en dicho aceite. Cuando los ajos están dorados, (¡¡No Quemados!!) se retiran y allí mismo se agrega el pimentón, apagando en ese instante el fuego para que el pimentón no se queme. Mezclar bien el  pimentón y el aceite e incorporar enseguida la ¾ taza de agua de la cocción del pulpo  reservada y mezclar. 
¡¡Atención!!  No quemarse, pues el aceite salta al contacto con el agua.

Siguiente paso: Retirar el pulpo de la cacerola y cortarlo en trozos con una tijera. Acomodar en una bandeja, agregar las papas y rociar con la salsa de pimentón por encima.
 Y rapidito ¡¡A comerrr...!!

Bandeja calentita, a la mesa!

Acompañar con un rico vino y un pan bien crujiente, pues la salsita pide pan. No puedo explicarles con palabras lo rico que resulta este plato. Impagable!!!


Ahora que me acerqué.  ¿Huelen el aroma?

Nota Importante:

Los dientes de ajo en el aceite aparte de perfumarlo,  cumplen la función de un termostáto. Pues cuando estos se doran,  es cuando el aceite alcanza la temperatura ideal para agregar el pimentón sin  que  se queme.