miércoles, 17 de abril de 2013

Una linda experiencia de "Cultivo Urbano"


El año pasado estando en Brasil, íbamos a comer muy seguido a un restaurante muy lindo donde cocinaban muy bien. Los platos estaban muy bien presentados y en su mayoría los decoraban agregando un ají rojo,  por lo cual se hacían más vistosos.


Una sola vez me atreví a probar una puntita de ese ají. Fue tal mi reacción que no lo volví a hacer. Me empezaron a llorar los ojos,  me ardía muchísimo la lengua y me picaba la garganta.
Comencé a juntarlos, puesto que venían casi siempre como adorno.


Cuando regresé a Buenos Aires, repartí algunos  y el resto decidí plantarlos. Para ello abrí cada ají, retiré las semillas, las puse a secar y las planté en almácigos.
No pensé que fueran a salir, pero nacieron primero unas pocas y pequeñísimas plantas y luego muchísimas. Cuando alcanzaron una altura de unos 13 cm las trasplanté a un cantero del jardín. Siempre desconfiando de que llegara a dar  frutos (suponía que Buenos Aires, a 12 cuadras del Río de la Plata,  no sería un buen habitat para ellos). Crecieron como unos 50 cm de alto y a partir de allí comenzaron a florecer.


Llegó marzo y el cantero se llenó de ajíes verdes de todo tamaño. Ahora, en abril, comenzaron a tomar color rojo. Pero no son del mismo tamaño que los brasileros, son un poco más pequeños y los últimos que aún van saliendo son cada vez más pequeños.  Eso si,  son muy vistosos y dan un hermoso colorido al cantero.
Buscando investigar porqué nacían más chiquitos de tamaño que el original, encontré un   hermoso sitio  web sobre cultivos en la ciudad.  Aquí les muestro:




y buscando como tratar a mis pimientos entré aquí:


Me pareció excelente y buenísimos los consejos y las recetas de comida.


Ahh, si el ají brasilero era picante, no les cuento lo que son estos ajíes pimientos porteños: ¡¡MUY PICANTES!!

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