jueves, 6 de octubre de 2011

Peripecias de una Vid/Parra

En el fondo de mi casa tengo plantada una parra/vid. Es de tamaño regular. La traje hace varios años desde la provincia de Mendoza. Primero la plantamos en un patio, para lo cual levantamos un mosaico y cavamos un hueco.


 La planta creció fantástica y dio unas uvas hermosas de color negro;  las palomas las deglutieron en una sola tarde.


Entonces decidí hacer unos “hijitos” de esta parra y trasladarla al fondo para que esté directamente en tierra.
Llevó dos años para que se afincara a su nuevo hábitat. Le preparé  una estructura para que pueda  trepar cómodamente.
Aquí no había palomas, pero sí zorzales. Durante un tiempo, seguí muchos de los consejos que amigos y conocidos me brindaban para espantarlos: Por ejemplo: colgar discos de CD usados.


El reflejo con el sol iba a  espantar a los pájaros. Como no resultaba,  con mi nieto,  hicimos  un espantapájaros… pero nada hacía mella en la voracidad de los zorzales.


Era la segunda vez que se comían las uvas y para colmo estas salían cada vez más grandes y lindas.

El año que pasó,  2010, dije:
– Esta vez no me van a ganar, los venceré!
Cuando llegó el tiempo de las uvas, compré una enorme tela anti-granizo, como las que usan en los viñedos de Mendoza. Con mucho trabajo conseguí cubrir las uvas por arriba, y también por abajo donde colgaban los racimos.

Mientras tanto, los zorzales paraditos uno al lado del otro sobre el borde de una pared, me miraban trabajar y trabajar…




– Esta vez les ganaré, ja, ja. La tercera es la vencida –murmuraba para mí, complacida con mi trabajo.


Mi marido,  me aconsejó que sacara los racimos algo verdes y los dejara madurar fuera del alcance de los zorzales; consejo que no acepté pues estaba convencida que mi “tecnología” los iba a vencer.

Finalmente un día decidí que era momento de cosechar; que las uvas estaban a punto. Me levanté esa mañana y con tijera en mano, una escalera y un recipiente para las uvas, me dirigí hacia la parra.
¡Que sorpresa!  Muy desagradable por cierto, ya que encontré que los zorzales se me habían adelantado. Ellos también pensaron que las uvas estaban a punto.
– ¿Pero, por donde diablos entraron? – rezongué desilusionada  – si todo acceso a las uvas está vedado…
Pues habían conseguido levantar una pequeña parte de la tela antigranizo y por allí entraban y salían a borbotones. Eran muchísimos zorzales. Creo que habían convocado a todos sus parientes  para el festín.
Tuve que reconocer que una vez más me ganaron. Por eso, este año decidí no hacer nada para evitar que  estos simpáticos pajaritos se coman las uvas.

Este mes de septiembre,  en  cuanto empezó la primavera, la parra se cubrió de hojas a toda velocidad. Mirándola,  de pronto me di cuenta que le pasaba algo. En todas sus hojas aparecieron ampollas, una especie de granos. ¡Se enfermó!




No tengo idea que le pasa. ¿Será que entró en depresión al sentir que la abandonaba a su libre albedrío?



¿Alguien sabe como se cura esta enfermedad?
Gracias!

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Buenos días! un poco tarde, pero te cuento, mi parra ha tenido un problema similar y he empezado a tratarla.
    Parece ser que lo causa un ácaro microscópico, un eriófido (Colomerus viti) yo pensando que era un hongo.... El mal se llama Erinosis de la vid. Fíjate si por la cara de atrás de esos abultamientos, en principio son blancos y luego se van oxidando. Ahí está el ácaro.

    La Erinosis con un fungicida a base de azufre se controla bien.
    Un saludo! bonito blog!

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  3. Muchas gracias por tan valiosa información!!.
    Ahora es invierno y tengo que esperar a que vuelva a florecer, si salen esos hongos aplicaré tu remedio.
    Gracias!!
    Un gran saludo

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